El evangelio eterno - Los tres mensajes cósmicos
“Entonces vi otro ángel que volaba por el cielo con el evangelio eterno para predicarlo a los que habitan en la Tierra, a toda nación y tribu, lengua y pueblo” (Apocalipsis 14:6).
Antiguamente, cuando las naciones que rodeaban a los israelitas eran politeístas ya que adoraban a varios “dioses” de madera y de piedra, Israel tenía una declaración de fe explícita, identificable y poderosa que se encuentra en Deuteronomio 6:4: “Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor es uno solo”.
A lo largo de los siglos, el canto de la Shemá (el nombre de la oración que se basa en la palabra hebrea para “Escucha”) recordó a los judíos la visión espiritual que los unía como pueblo y que fortaleció su determinación de mantener su identidad peculiar como adoradores del único Dios verdadero.
Para los adventistas del séptimo día, el mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14 es nuestra Shemá. Esta es nuestra declaración de fe que nos identifica.
Define quiénes somos como pueblo y describe nuestra misión ante el mundo. En resumen, nuestra identidad profética única se describe en Apocalipsis 14:6-12, y es allí donde hallamos nuestra pasión por proclamar el evangelio al mundo.
En la lección de esta semana, comenzaremos un estudio detallado de Apocalipsis 14:6 al 12, pero lo haremos mediante los ojos de la gracia mientras escuchamos que Dios nos habla al corazón.
I. UN LIBRO LLENO DE ESPERANZA LLENO DE GRACIA
Al considerar el último libro de la Biblia, el Apocalipsis, la mayoría no piensa en la gracia de Dios. Cuando contemplan el mensaje de Dios para los últimos días, sus pensamientos a menudo se fijan inmediatamente en las bestias aterradoras, los símbolos místicos y las imágenes extrañas. El libro del Apocalipsis asusta y tranquiliza a muchos por igual; lo que es una pena porque, en realidad, está saturado de gracia y lleno de esperanza. Es decir, aun en medio del mensaje de bestias aterradoras, las advertencias de persecución y los tiempos difíciles que vendrán, Dios todavía así nos da razones para regocijarnos en su salvación.
"La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca". Apocalipsis 1:1-3
"Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo". Apocalipsis 14:6.
¿Cómo nos hablan estos versículos en conjunto, no solo del libro de Apocalipsis, sino también del “evangelio eterno”?
Todo el Apocalipsis trata acerca de Jesús. Es el mensaje para su pueblo, y especialmente se aplica a la iglesia de los últimos días. Es un mensaje lleno de gracia acerca de nuestra esperanza para el tiempo del fin. De punta a cabo del libro, se describe a Cristo como el Cordero inmolado, y se promete una bendición a quienes lean, entiendan y actúen sobre las verdades reveladas.
Según Apocalipsis 1:5 y 6, Jesús es el que “nos ama y que con su sangre nos libró de nuestros pecados, y nos constituyó en un Reino de sacerdotes para servir a Dios, su Padre”. En Cristo tenemos perdón. La gracia perdona nuestro pasado, empodera nuestro presente y nos ofrece esperanza para el futuro. Es decir, en Cristo nos libramos del castigo y el poder del pecado, y un día pronto nos libraremos de la presencia del pecado. Este es el mensaje del último libro de la Biblia, el Apocalipsis.
Y también es un mensaje urgente, que primeramente se ilustra como un ángel que vuela rápidamente en medio del cielo con el “evangelio eterno”.
¿El evangelio?
¿La salvación por la fe en Cristo?
¿La muerte expiatoria de Cristo en nuestro lugar?
¿La promesa de la vida eterna no por lo que nosotros podamos hacer, sino por lo que Cristo ha hecho por nosotros?
¿Todo esto está al principio del mensaje de los tres ángeles?
¡Exactamente!
No es de extrañar, entonces, que sean mensajes llenos de gracia, llenos de esperanza, y promesas para nosotros como seres quebrantados y sufrientes.
Aunque nos resulte fácil enfocarnos en las bestias y las advertencias de los últimos días que aparecen en el Apocalipsis, ¿cómo podemos aprender a equilibrar todo esto con lo que indudablemente es el mensaje más importante del Apocalipsis: la muerte abnegada de Cristo en nuestro favor?
II. EL EVANGELIO ETERNO
¿Qué tiene de eterno el evangelio?
Observa cómo comienza Apocalipsis 14:6, el inicio del mensaje de los tres ángeles: el evangelio “eterno”. Si no entendemos la profundidad del evangelio, no apreciaremos el mensaje de los tres ángeles. Nunca podremos comprender cabalmente los elementos del mensaje de la hora del Juicio de Dios, la caída de Babilonia ni la marca de la bestia si no entendemos el evangelio.
"Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras". 1 Corintios 15:1-4.
"Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús". Romanos 3:24-26.
"Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros". Romanos 5:6-8.
¿Cómo se plantea el “evangelio eterno” en estos pasajes? ¿Qué gran esperanza se nos presenta aquí?
El evangelio es la increíble noticia de la muerte de Cristo por nuestros pecados, de su gloriosa resurrección, y de su eterno amor y preocupación por nosotros. Por la fe en su sangre derramada y en su poder para resucitar, nos libramos del castigo del pecado y de su poder. Cristo absorbía los pensamientos del apóstol Pablo y estaba en el centro de su enseñanza y su predicación. El Cristo crucificado lo redimió de la condenación y la culpabilidad de su pasado. El Cristo resucitado le dio poder para el presente, y el Cristo que regresa le dio esperanza para el futuro.
Observa cuatro aspectos en estos pasajes de Romanos:
1. Somos justificados gratuitamente por la gracia.
2. La gracia es una declaración de la justicia de Dios.
3. La gracia justifica a quienes aceptan a Jesús por fe.
4. Dios mostró su amor por nosotros cuando aún éramos pecadores.
No merecemos la gracia de Cristo, no somos dignos de ella ni la podemos ganar. Jesús sufrió la agonizante y dolorosa muerte que experimentarán los pecadores perdidos. Él padeció íntegramente la ira, o el juicio, del Padre contra el pecado. Fue rechazado para que nosotros pudiéramos ser aceptados. Él murió la muerte que era nuestra, para que nosotros pudiéramos vivir la vida que era suya.
¿Nos sorprende, entonces, que la salvación deba ser por fe, sin las obras de la Ley? ¿Qué podríamos agregar? ¿Qué podrían añadir nuestras obras, incluso las que hacemos con la mejor intención y llenos del Espíritu Santo, a lo que Cristo ha hecho por nosotros en la Cruz?
Y este plan, el plan de salvación, se puso en marcha incluso antes del principio del tiempo (2 Timoteo 1:9; Tito 1:2; Efesios 1:4), lo que ayuda a explicar por qué se llama “el evangelio eterno”. Antes de crear el mundo, Dios sabía lo que sucedería, por lo que instituyó el plan de salvación para hacer frente a la crisis cuando finalmente llegara.
III. UNA HISTORIA DE GRACIA
“Varias personas me han escrito preguntando si el mensaje de la justificación por la fe es el mensaje del tercer ángel, y les he respondido: ‘Es ciertamente el mensaje del tercer ángel’ ” (Elena de White, The Advent Review and Sabbath Herald, 1/4/1890). ¿Qué relación tiene la justificación por la fe con el mensaje de los tres ángeles?
El mensaje de los tres ángeles es una historia de gracia. Es la historia del amor inmensurable de un Salvador; una historia de Jesús, que nos ama tanto que prefirió experimentar el mismísimo infierno a que uno de nosotros se perdiera. Es la historia de un amor infinito, ilimitado, insondable, incomprensible y eterno.
A Dios nada lo toma por sorpresa. No está sujeto a los vientos cambiantes de las decisiones de la humanidad. Como ya hemos visto, su plan para librarnos del dominio del pecado no fue un pensamiento tardío después de que el pecado levantara su horrenda cabeza. A Dios no lo tomó desprevenido el terrible drama del pecado.
"Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo". Apocalipsis 13:8
"Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros". 1 Pedro 1:18-20.
¿Qué nos enseñan estos versículos sobre el plan de salvación?
La frase “evangelio eterno” en Apocalipsis 14:6 habla del pasado, el presente y el futuro. Cuando Dios creó a la humanidad con la capacidad de tomar decisiones morales, él tuvo en cuenta que aquella tomaría decisiones erradas. Tan pronto como sus criaturas tuvieron la capacidad de elegir, tuvieron la capacidad de rebelarse contra la naturaleza amorosa de Dios. La única manera de evitar esta realidad hubiese sido crear seres robóticos controlados y manipulados por algún plan cósmico divino. La lealtad forzada es contraria a la naturaleza misma de Dios. El amor requiere decisión, y una vez que a los seres se les da el poder de decidir, existe la posibilidad de tomar decisiones equivocadas. Por lo tanto, el plan de salvación se concibió en la mente de Dios antes de la rebelión de nuestros primeros padres en el Edén.
“El plan de nuestra redención no fue una reflexión ulterior, un plan formulado después de la caída de Adán. Fue una ‘revelación del misterio que por tiempos eternos fue guardado en silencio’. Fue una manifestación de los principios que desde las edades eternas habían sido el fundamento del Trono de Dios” (DTG, 13).
El “evangelio eterno” no solo habla del pasado y del presente, sino además es la base de un futuro con esperanza. Habla de vivir eternamente con aquel cuyo corazón sufre por poder estar con nosotros para siempre.
Piensa en lo que significa que, incluso antes de la “fundación del mundo”, tú habías sido “elegido” en Cristo para tener salvación en él. ¿Por qué esta verdad debería ser sumamente alentadora?
IV. ID POR TODO EL MUNDO
“Entonces vi otro ángel que volaba por el cielo con el evangelio eterno para predicarlo a los que habitan en la Tierra, a toda nación y tribu, lengua y pueblo” (Apocalipsis 14:6).
¿Cuál es el alcance de la proclamación del evangelio eterno, y por qué la respuesta es importante para nosotros, la misión y el llamado como iglesia?
Según el mensaje urgente para el tiempo del fin del primero de estos tres ángeles, el “evangelio eterno” debe proclamarse a cada nación, tribu, lengua y pueblo. He aquí una misión tan grande, tan inmensa, tan abarcadora y tan completa que ocupa toda la atención. Exige nuestros mejores esfuerzos y requiere nuestro compromiso total. Nos saca de la preocupación por nuestro interés personal a la pasión por el servicio de Cristo. Nos inspira con algo más grande que nosotros mismos, y nos saca de los estrechos confines de nuestra mente a una visión más grande.
"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén". Mateo 28:19 y 20.
¿Cómo encajan estos versículos con el mensaje del primer ángel?
En su libro A Quest for More: Living for Something Bigger Than You [En busca de más: Vivir para algo más grande que tú], Paul David Tripp analiza la necesidad psicológica de cada ser humano de ser parte de algo más grande que sí mismo: “Los seres humanos fueron creados para ser parte de algo más grande que su propia vida. El pecado hace que reduzcamos nuestra vida al tamaño de nuestra vida. La gracia que recibimos de Cristo es para rescatarnos de los confines claustrofóbicos de nuestro propio reinito centrado en nosotros mismos, y nos libera para vivir para los propósitos eternos y los deleites satisfactorios del Reino de Dios”.
No hay nada más inspirador, más satisfactorio, más gratificante que formar parte de un movimiento divino, providencialmente instaurado por Dios para llevar a cabo una tarea mucho más grande, mucho más amplia, que ningún ser humano podría lograr por sí mismo. La comisión que Dios nos da, descrita en Apocalipsis 14, es la tarea más grande jamás encomendada a su iglesia. Es un llamado ferviente a entregar nuestra vida a la tarea más grandiosa del Cielo para revelar el amor incomprensible de Dios justo antes del regreso de Jesús.
¿Cuál ha sido tu experiencia al formar parte de algo más grande que tú? Esa experiencia ¿cómo te ayuda a entender el argumento del estudio de hoy? Además, ¿qué podría ser más grande que el hecho de que el Creador del Cosmos te use para marcar una diferencia eterna en el Universo?
V. UN MOVIMIENTO MISIONERO
Mediante un estudio perceptivo y profundo de la Biblia, los primeros adventistas tuvieron una comprensión cada vez mayor de la importancia de estos mensajes. Sintieron que Dios tenía un mensaje hecho a medida para esta generación, un mensaje urgente para el tiempo del fin que debe proclamarse a toda nación, tribu, lengua y pueblo, a fin de preparar a un mundo para el regreso de Cristo. El mensaje de los tres ángeles ha sido la motivación para las misiones adventistas desde sus comienzos.
En 1874, la Asociación General envió al primer misionero a Europa. Elena de White consideraba que John Andrews era “el hombre más capaz de nuestras filas”. Andrews hablaba al menos siete idiomas, podía repetir el Nuevo Testamento de memoria y conocía la mayor parte del Antiguo Testamento. Era un erudito brillante, un escritor prolífico, un predicador poderoso y un teólogo competente.
¿Por qué enviar a un hombre así a un lugar donde había muy pocos creyentes? ¿Por qué enviar “al hombre más capaz” que tenían a un campo misionero desconocido? Y ¿por qué él estuvo dispuesto a ir?
Su esposa había muerto unos años antes; ¿por qué estuvo dispuesto a dejar atrás a familiares y amigos en Estados Unidos y navegar con sus dos hijos a una tierra desconocida, arriesgando todo por causa de Cristo?
Solo hay una razón: Creía que Jesús vendría pronto, que el mensaje de la verdad para los últimos tiempos debía llegar al mundo entero.
Durante toda nuestra historia, los mejores y los más brillantes han viajado hasta los confines de la Tierra con el fin de proclamar el mensaje de Dios para los últimos días. Eran maestros, personal médico, pastores, agricultores, mecánicos, carpinteros y comerciantes de todo tipo. Algunos eran empleados de la iglesia; pero muchos, no. Eran laicos que creían que Jesús vendría pronto.
"Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo". Apocalipsis 14:6.
"Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra". Hechos 1:8
"Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin". Mateo 24:14.
¿Qué similitud ves en estos versículos?
La predicación del evangelio eterno atraviesa las fronteras geográficas. Llega hasta los confines de la Tierra. Llega a personas de todos los idiomas y las culturas. Con el tiempo, impactará al mundo entero. Qué fascinante saber que nuestro mensaje ha llegado hasta ahora a más de 210 de los 235 países del mundo reconocidos por las Naciones Unidas.
¿Qué significa que los adventistas del séptimo día estén en tantos países del mundo? ¿Qué te dice esto acerca de cómo Dios ha bendecido nuestros esfuerzos hasta ahora? Al mismo tiempo, ¿cómo puede tu iglesia local, incluso tu Escuela Sabática local, asumir un papel más importante en “terminar la obra”?
¿Qué papel podrías desempeñar tú, y cómo podrías realizarlo de la mejor manera para ayudar a difundir el mensaje de los tres ángeles a cada “nación, tribu, lengua y pueblo”?
CONCLUSIÓN
Tenemos una necesidad de ser parte de algo más trascendente que nosotros y que nuestra vida limitada, efímera; y a veces corrupta, maltrecha y decepcionante (¿quién no tiene algunas de esas cosas en su haber?). Este deseo también tiene mucho sentido. Físicamente, ¿acaso no somos tan solo una bolsita de carne que se desplaza llevando consigo su propio cerebro: poco más de un kilo de material orgánico sobre la base de carbono.
¿Qué pueden significar estas bolsitas de carne independientes, en contraste con el infinito que las rodea? Vivir solo para uno mismo, vivir para algo no más grande que uno mismo, cuando hay tanto a nuestro alrededor y más allá de nosotros, es como estar encerrado de por vida en confinamiento solitario en medio de una gran ciudad que se puede sentir que vibra a través de las paredes. Y ¿por qué otra cosa más importante, más grandiosa, más gloriosa y más relevante podríamos vivir, que proclamar la promesa de vida eterna que recibimos en Jesús?
“Siervos de Dios, con semblantes iluminados y resplandecientes de santa consagración, se apresurarán de lugar en lugar para proclamar el mensaje del Cielo. Miles de voces darán la advertencia por toda la Tierra. Se realizarán milagros, los enfermos sanarán, y signos y prodigios seguirán a los creyentes. Satanás también efectuará sus falsas maravillas, hasta el punto de hacer caer fuego del cielo a la vista de los hombres (Apocalipsis 13:13). Es así como los habitantes de la Tierra volverán en sí para adoptar una posición” (CS, 670).
Es interesante notar que ninguna de las bestias consigue tragarse al cordero.
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