El sábado y el fin - Los tres mensajes cósmicos
“Y de aclarar a todos la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, quien creó todas las cosas” (Efesios 3:9).
La esencia de la dignidad humana es un elemento común de la Creación. El hecho de que hayamos sido creados de manera única por Dios da valor a cada ser humano. El feto en el vientre de la madre, el adolescente tetrapléjico, el adulto joven con síndrome de Down y la abuela afligida por el Alzheimer tienen un inmenso valor para Dios. Dios es su Padre; ellos son sus hijos e hijas. “El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, que es Señor del cielo y de la Tierra, no habita en templos hechos por manos humanas; ni es honrado por manos de hombres [...]. De uno solo hizo todo el linaje de los hombres, para que habitaran en toda la Tierra. Y les ha fijado el orden de las estaciones y los límites de su residencia” (Hechos 17:24-26).
Tenemos una herencia compartida. Pertenecemos a la misma familia. Somos hermanos y hermanas formados, diseñados y moldeados por el mismo Dios. La Creación nos ofrece un verdadero sentido de autoestima. Cuando los genes y los cromosomas se unieron para formar la estructura biológica única de tu personalidad, Dios rompió el molde. No hay nadie como tú en todo el Universo. ¡Eres único, una creación única, un ser de un valor tan inmenso que el Dios que creó el Cosmos tomó en sí nuestro cuerpo carnal y se ofreció a sí mismo como sacrificio por ti y por tus pecados!
Si somos un mero conjunto de células formadas de manera aleatoria, tan solo el producto del azar y nada más que un simio avanzado, entonces la vida tiene poco sentido. Si simplemente somos una de las ocho mil millones de personas que se arañan entre sí por el espacio vital en un planeta llamado Tierra, la vida pierde su propósito, más allá de la mera supervivencia. En contraste, la Creación bíblica ofrece una razón y un imperativo moral para vivir. Dios nos creó, y rendiremos cuenta de nuestros actos. Quien nos dio el sentido de la responsabilidad ha establecido absolutos, incluso en un mundo de relativismo moral.
"Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí". Apocalipsis 14:7
"Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo". Romanos 14:10
"Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos? Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros? Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores. Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley. Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio". Santiago 2:1-13.
El mensaje del sábado, ¿cómo responde las grandes preguntas de la vida: de dónde vengo, por qué estoy aquí y cuál es mi destino eterno?
¿Qué implica el Juicio sobre cuestiones como la responsabilidad?
¿Cuál es el vínculo entre el juicio, los mandamientos de Dios y la adoración?
I. EL JUICIO, LA CREACIÓN Y LA RESPONSABILIDAD
El mensaje de los tres ángeles que vuelan por el aire en Apocalipsis 14 anuncia que “ha llegado la hora de su juicio” (Apocalipsis 14:7). Puesto que Dios nos creó con la capacidad de tomar decisiones morales, somos responsables por las decisiones que tomamos. Si meramente fuéramos un conjunto aleatorio de células o productos de nuestra herencia y medioambiente únicamente, nuestro accionar estaría determinado mayormente por fuerzas sobre las que no tendríamos control.
Pero el Juicio implica responsabilidad moral. En esta hora de crisis de la historia de la Tierra, la hora del Juicio, Dios nos llama a tomar decisiones a la luz de la Eternidad. El llamado ferviente del primer ángel, “Adoren al que hizo el cielo y la Tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apocalipsis 14:7), reconoce que la base de toda adoración es el hecho de que Dios nos creó.
Mientras tanto, nuestra observancia del sábado pone de manifiesto nuestra creencia de que Jesús es digno de ser adorado como nuestro Creador. Revela nuestra aceptación de la Ley, los Diez Mandamientos, como principios divinamente inspirados para vivir una vida plena. Debido a que la Ley es el fundamento del gobierno de Dios y una revelación de su carácter, se convierte en la norma del Juicio. Nuestra fidelidad al mandamiento del sábado es el reconocimiento de nuestro compromiso de llevar una vida de obediencia.
El concepto que tenemos de la Creación, ¿cómo influye sobre nuestro comportamiento?
¿Qué relación tienen la herencia y el entorno con las decisiones que tomamos a diario?
¿Cómo podemos, por la gracia de Dios, superar los defectos de carácter que no elegimos tener?
II. EL SÁBADO Y LA CREACIÓN
Dios nos dio el sábado porque nuestro mundo necesita desesperadamente el reconfortante mensaje de la Creación. A mediados del siglo XIX, cuando la hipótesis de la Evolución arrasaba con el mundo intelectual, Dios envió un mensaje de esperanza increíble. Hemos estado estudiando este mensaje, que se encuentra en Apocalipsis 14:6 y 7.
Satanás ha hecho todo lo posible para distorsionar la idea de la Creación porque odia a Jesús y no quiere que él reciba la adoración que le debemos como nuestro Creador y Redentor. El sábado está en el centro del Gran Conflicto, que gira en torno a la dignidad de Cristo para recibir adoración como nuestro Creador. El mensaje de Dios para los últimos días llama a toda la humanidad a adorar a Cristo como el Creador del Cielo y de la Tierra. La base de toda adoración es el hecho de que él nos creó.
"Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación". Génesis 2:1-3.
"Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó" Éxodo 20:8-11.
"Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú. Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo". Deuteronomio 5:12-15.
En el contexto de Apocalipsis 14:6 y 7. ¿En qué medida el mandamiento del sábado es también el nexo entre la Creación y la Redención?
El sábado es un símbolo eterno de nuestro descanso en Dios. Es una señal especial de lealtad al Creador (Ezequiel 20:12, 20). No es un requisito legalista ni arbitrario, sino que revela que el verdadero descanso de la justicia por las obras se encuentra en él. El sábado habla de un Dios que hizo por nosotros lo que nunca podríamos hacer por nosotros mismos.
Las Escrituras nos llaman a descansar en su amor y su cuidado cada sábado. El sábado es un símbolo de descanso, no de obras; de gracia, no de legalismo; de seguridad, no de condenación; de dependencia divina, no de nosotros mismos. Cada sábado nos regocijamos en su bondad, y lo alabamos por la salvación que solo podemos encontrar en Cristo.
El sábado es también el eslabón eterno entre la perfección del Edén en el pasado y la gloria del Cielo nuevo y la Tierra Nueva en el futuro (Isaías 65:17; Apocalipsis 21:1).
El sábado nos llama a regresar a nuestras raíces. Es un vínculo con nuestra familia de origen. El sábado se ha guardado en forma continua desde el principio. Es una conexión ininterrumpida con nuestra creación, a través del tiempo. Nos mantiene enfocados en la gloriosa verdad de que somos hijos de Dios. Nos insta a una relación íntima y cercana con él.
"Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas". Apocalipsis 14:6 y 7.
Detente en el milagro de nuestra propia existencia en este vasto Universo. El hecho de que el primer monumento conmemorativo de esta Creación, el sábado, venga a nosotros (en lugar de que nosotros vayamos a él) cada semana sin excepción, ¿qué debería enseñarnos acerca de la importancia de la doctrina de la Creación?
¿De qué modo este pasaje alude al mandamiento del sábado y por qué es importante para nuestro mensaje del tiempo del fin? (Ver Éxodo 20:8–11.)
III. UN ENGAÑO NO TAN SUTÍL
En un intento de destruir la singularidad de nuestra creación, el diablo ha introducido una falsificación no tan sutil. La falsificación, aceptada incluso por algunos de nosotros, es la siguiente. Dios es la causa principal de la Creación, pero le llevó largas eras hacer que haya vida. La Evolución fue el proceso que usó. Este enfoque intenta armonizar los “datos científicos” con el relato del Génesis. Sostiene que los días de la Creación son períodos largos e indefinidos, y que la vida en la Tierra tiene miles de millones de años.
¿Cómo mostrar a alguien que cree que los millones (incluso miles de millones) de años de Evolución fueron el medio por el que Dios realizó su Creación la irracionalidad de guardar el sábado como un monumento a esa Creación?
"Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca... Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió". Salmos 33:6, 9.
"Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía". Hebreos 11:3.
¿Qué nos dicen estos claros pasajes bíblicos acerca de cómo Dios creó el mundo?
El primer capítulo del Génesis afirma que Dios creó el mundo en 6 días literales de 24 horas y descansó en el séptimo. La estructura lingüística de Génesis 1 y 2 no permite ninguna otra concepción. Incluso los eruditos que no creen en la Creación literal de seis días reconocen que la intención del autor era enseñar la Creación de seis días.
La palabra hebrea para “día”, en Génesis 1, es “yom”. A lo largo de la Biblia, cada vez que un número modifica la palabra “yom” como adjetivo (tercer día, primer día y demás), limita el período de tiempo a 24 horas. No hay una sola ocasión en la Biblia donde un número que modifica el sustantivo “yom” indique un período indefinido. Sin excepción, siempre es un período de 24 horas.
Además, y puntualmente, si Dios no creó el mundo en seis días literales, ¿qué importancia tiene el día de reposo sabático? ¿Por qué lo ordenaría Dios? No tendría absolutamente ningún sentido dejar el sábado como un legado eterno de una Creación en una semana de seis días, si esta nunca existió. Aceptar las largas edades de la Creación es desafiar la necesidad misma del séptimo día. También plantea serias dudas con respecto a la integridad de las Escrituras.
Al atacar el sábado, Satanás desafía la esencia misma de la autoridad de Dios; y ¿qué podría ser más eficaz para destruir el monumento conmemorativo de la Creación en seis días que negar la realidad de la Creación en seis días? No es de extrañar que tantas personas, incluso cristianos, ignoren el día de reposo sabático. Qué trampa para el engaño final.
IV. LA CREACIÓN, EL SÁBADO Y EL TIEMPO DEL FIN
El Gran Conflicto, que comenzó en el Cielo hace milenios, gira en torno a la cuestión de la autoridad de Dios. El desafío continúa siendo el mismo hoy.
Apocalipsis 14:7 es un llamado a temer a Dios y darle gloria
Apocalipsis 14:9 es un llamado solemne a no adorar a la bestia ni a su imagen
Apocalipsis 14:12 describe a un pueblo que tiene paciencia guardando los mandamientos y tiene la fe de Jesús.
Estos pasajes dejan en claro que el tema central en el conflicto de los últimos días entre el bien y el mal, entre Cristo y Satanás, es la adoración.
¿Adoramos al Creador o a la bestia?
Y, debido a que la Creación forma la base de todas nuestras creencias (a fin de cuentas, ¿consideramos que tiene algún sentido creer en algo al margen de Dios como nuestro Creador?), el día de reposo sabático, integrado en el mismo relato del Génesis (Génesis 2:1-3) sobre la Creación, se erige como la señal eterna e inmutable de esa Creación. Es el símbolo más básico de la enseñanza más básica. Lo único aún más fundamental que él es Dios mismo.
Por lo tanto, usurpar el día de reposo sabático es usurpar la autoridad del Señor en el máximo nivel posible, el de Creador. Es ir detrás de todo y arrancarlo de raíz. Por cierto, es intentar ocupar el lugar de Dios mismo (2 Tesalonicenses 2:4).
Por supuesto, el verdadero problema de los últimos días es nuestro amor y lealtad a Jesús. Pero, según la Biblia, este amor se expresa en obediencia a los mandamientos (1 Juan 5:3; Apocalipsis 14:12), y solo el sábado, entre los Diez Mandamientos, respalda todo porque solo este señala a Dios como Creador (Éxodo 20:811). No es de extrañar que sea el símbolo exterior de la separación final entre los que adoran al Señor y los que adoran a la bestia (Apocalipsis 14:11, 12). En vista de lo básico y fundamental que es el sábado para todo lo demás, es difícil ver que el desafío final de adorar al Creador podría tratarse de cualquier otra cosa.
Muchos argumentan que da igual qué día de reposo guardemos, siempre que guardemos uno. ¿Cómo respondemos a ese argumento con la Biblia?
En Daniel 3 y 6, ¿cómo entiendes el tema de la adoración que se desarrolla en estos relatos inspirados? ¿Qué se encuentra en estos relatos que puede ayudarnos a preparar y anticipar los desafíos que enfrentará el pueblo fiel de Dios durante la crisis en torno a “la marca de la bestia”?
V. EL SÁBADO Y EL DESCANSO ETERNO
El sábado es un lugar de refugio en un mundo cansado. Cada semana dejamos las preocupaciones de este mundo y entramos en el reposo de Dios: el sábado. El famoso autor judío Abraham Heschel se refiere al sábado como “un palacio en el tiempo”. Cada séptimo día, el palacio celestial de Dios desciende del Cielo a la Tierra, y el Señor nos invita a la gloria de su presencia durante este período de 24 horas para pasar un tiempo de íntima comunión con él.
En su libro sobre la belleza y la solemnidad del sábado, Heschel escribe sobre el significado del sábado con estas palabras: “El sábado es una metáfora del Paraíso y un testimonio de la presencia de Dios; en nuestras oraciones, anticipamos una era mesiánica que será un Shabbath, y cada Shabbat nos prepara para esa experiencia: a menos que aprendamos a deleitarnos con el sabor del sábado [...], seremos incapaces de disfrutar del sabor de la Eternidad en el mundo venidero”. En la Creación, Jesús construyó una morada especial para nosotros. Podemos encontrar refugio allí. Podemos estar a salvo allí. Su obra está completa. Ha terminado. Cuando descansamos en el día de reposo, descansamos en su cuidado amoroso. Descansamos en previsión de nuestro descanso eterno en el Cielo nuevo y la nueva Tierra venideros.
"Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento". Isaías 65:17
"Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre". Isaías 66:22
" Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia". 2 Pedro 3:13
"Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más". Apocalipsis 21:1.
¿En qué sentido el hecho de guardar el día de reposo nos hace avanzar hacia la Eternidad?
El mismo Dios que creó la Tierra la primera vez la volverá a crear, y el sábado permanece como símbolo eterno de él como Creador y Redentor (ver Isaías 66:23). De hecho, los judíos consideraban que el sábado era un símbolo, un anticipo de lo que en hebreo se llamaba el olam haba, el mundo venidero.
El mensaje de los tres ángeles que vuelan en medio del cielo exhortándonos a adorar al Creador es la respuesta del Cielo a la desesperación de muchos en el siglo XXI. Nos señala a nuestro Creador, el que hizo todas las cosas en el principio, y a nuestro Redentor, que después del Juicio, después de erradicar el pecado, hará nuevas todas las cosas. “Entonces, el que estaba sentado en el trono dijo: ‘Yo hago nuevas todas las cosas’. Y agregó: ‘Escribe, porque mis palabras son ciertas y verdaderas’ ” (Apocalipsis 21:5).
Personalmente, ¿cómo puedes hacer que el sábado sea un anticipo del Cielo en tu propia vida y en tu familia?
CONCLUSIÓN
“La razón que se nos da [...] para adorar a Dios es que él es el Creador. En la liturgia celestial, los seres celestiales expresaron la idea de una manera muy sucinta: ‘Porque tú creaste todas las cosas’ (Apocalipsis 4:11). En la Tierra, la facultad creadora de Dios necesita ser destacada en la mayor medida posible, por lo que el ángel dice: ‘Adoren al que hizo el Cielo y la Tierra, el mar y las fuentes de las aguas’ (Apocalipsis 14:7). Se ha indicado correctamente que el ángel utiliza el lenguaje del cuarto Mandamiento para justificar el llamado a adorar a Dios (Éxodo 20:11). [...]
“Dentro del Decálogo, el mandamiento del sábado es su sello, en el sentido de que identifica quién es Dios, el Creador; confirma el territorio sobre el que gobierna: todo lo que creó; y revela su derecho a gobernar, porque él creó todo. Para que el dragón tuviera éxito, este de alguna manera tuvo que desestimar este monumento” (Á. M. Rodríguez, “The Closing of the Cosmic Conflict: Role of the Three Angels’ Messages”, pp. 40, 41).
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