Apocalipsis el libro de la Esperanza

 Texto base: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca” (Apocalipsis 1:3).


Introducción

¿Alguna vez se preguntó cómo será el fin de la historia de nuestro planeta? ¿Cuáles son sus expectativas en cuanto al futuro? Yo tengo dos hijas, y a veces pienso: ¿qué tipo de mundo tendrán que enfrentar dentro de algunos años?

Parece que ya nos acostumbramos a escuchar noticias trágicas. Palabras como tsunami, que hasta poco tiempo atrás no sabíamos el significado, ahora parecen tan comunes. Accidentes aéreos, lluvias, inundaciones, terremotos, huracanes, guerras, injusticia social, sufrimiento de inocentes, hambre, indiferencia, falsedad religiosa. ¡Y la lista sigue y es grande!

Y “¿por qué?” parece ser el grito que tenemos dentro de nuestra garganta.

¿Por qué los niños nacen con enfermedades?
¿Por qué los inocentes mueren como consecuencia de accidentes provocados por conductores ebrios?
¿Por qué tanta indiferencia?
¿Hasta cuándo oiremos noticias malas?

La Biblia nos da las respuestas. Dios nos dejó la explicación para esto. Tras los bastidores de nuestra realidad humana, ocurre una gran lucha entre el bien y el mal.

Prepárense, porque al final de esta serie de estudios usted ya no será la misma persona. Dios hablará con usted. Él tiene mensajes muy importantes para su vida. Él está interesado en usted.

Desarrollo

Y para probar ese interés, él nos dejó la Santa Biblia. Un conjunto de 66 libros escritos durante cerca de 1600 años, por aproximadamente 40 autores. Su contenido ha cambiado la vida de millones de personas, desde el pasado hasta el presente.

Algunas características hacen de la Biblia un libro diferente a los demás. Una de ellas es su actualidad. Antes de llegar al año 100 de la era cristiana, todos los libros de la Biblia ya estaban escritos. Pero, cuando analizamos el contenido, parece que acaban de ser escritos, porque no tienen fecha de vencimiento.

Los hallazgos arqueológicos, como los manuscritos del Mar Muerto, comprueban la conservación de los escritos bíblicos a través de los siglos. A pesar de ser muy antiguos, no hay ninguna alteración en los textos que tenemos hoy en versiones nuevas o ediciones.

La Biblia nunca se equivocó, no se equivoca ni se equivocará. Es ispiraa por Dios y eso es la garantía de que todo lo que dice es verdad.

La mayoría de las personas en Brasil ama y respeta la Biblia. Cada día aumenta el número de personas que quieren comprenderla mejor. Pero muchos otros encuentran cierta dificultad, especialmente al estudiar el libro de Apocalipsis. Su lenguaje lleno de símbolos y descripciones de animales misteriosos solo puede comprenderse por medio del estudio y conocimiento de la Biblia misma. En ella se encuentra la clave para interpretar las fascinantes revelaciones del Apocalipsis.

Este libro no es un tesoro escondido en el pasado, ni una penumbra de un futuro lejano. Es un libro para nuestros días. Con respecto al contenido del libro, el ángel de Dios ordenó en Apocalipsis 22:10 “[...] No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca”.

El Apocalipsis tiene las llaves del futuro

En el estudio del libro del Apocalipsis encontramos la llave que revela el futuro, un resumen que toca los principales temas que involucran la salvación del ser humano de este mundo completamente conta- minado por el mal. Apocalipsis significa revelación. Dios no quiso que sus hijos anduvieran perdidos por este mundo. En este libro, nos muestra la dirección segura.

Al comienzo del libro, hay una bendición prometida: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca” (Apocalipsis 1:3). Sin duda, la razón principal de la bendición a los que estudian y obedecen la Palabra de Dios es su contenido. En Juan 5:39, Jesús dice: la Biblia “da testimonio de mí”.

Un tesoro en las manos

Una señora anciana vivía sola y se enfermó. Un matrimonio comenzó a visitarla diariamente, para ayudarla en su recuperación. Ella era muy pobre, le faltaban muchas cosas. En las visitas, la vecina les contaba que tenía un hijo que vivía en los Estados Unidos y que cada semana le enviaba cartas con una tarjeta postal verde. “Y todas las tarjetas siempre son iguales”, se reía ella.

Si el hijo era tan atento y vivía en un país con buenas condiciones, ¿por qué no ayudaba a su madre? Ese era el pensamiento del matrimonio cada vez que oía esa historia.

En una visita, cuando la ancianita contó nuevamente que había recibido otra carta del hijo con algunas tarjetas verdes más, el matrimonio, intrigado, le pidió se que las mostrara. Cuando abrieron el sobre, descubrieron que las mencionadas tarjetas en realidad eran billetes de cien dólares.

Esa señora tenía cientos de esos billetes guardados en una caja, como recuerdo de su hijo que vivía tan lejos. Ese hijo le enviaba cada mes una buena cantidad para que ella viviera bien, pero ella vivía en la extrema pobreza.

Algo parecido sucede con muchas personas hoy. Jesús, “la perla de gran precio”, nos hizo ricos con la revelación de Apocalipsis. Por medio de ese libro encontramos los medios para nuestro bienestar y para alcanzar la bendición prometida del Señor.

Puede ser que hasta hoy la Biblia haya estado guardada en el estante de su casa o simplemente haya permanecido abierta encima de una mesa. Usted tiene que enriquecerse con la revelación que Dios nos envió.

Dios quiere sacarlo a usted de donde está y abrir un mundo nuevo, y una vida nueva para usted, su familia y sus amigos. Usted tiene un tesoro precioso en sus manos.

Le estoy diciendo: lea y estudie la Biblia. Busque las respuestas para sus dudas. Todo lo que tengo que decir en este seminario está basado en la Palabra de Dios. Si usted no tiene una Biblia, consiga una.

Los misterios de Dios

Una de las claves para comprender el Apocalipsis está en la primera parte de la Biblia, llamada Antiguo Testamento, escrita antes de la primera vez que Jesús vino al mundo en el vientre de una mujer. De los 39 libros del Antiguo Testamento, 27 están citados en el Apocalipsis. De los 404 versículos del libro, 276 son citas de otros autores bíblicos.

Fueron cinco etapas por las cuales pasó el libro de Apocalipsis hasta llegar a nosotros:

Dios dio la revelación a Jesucristo, su Hijo.

Jesús la envió por medio de su ángel.

La notificación debería llegar al profeta Juan, quien en la época estaba preso en la isla de Patmos, en el mar Egeo, por orden del emperador Domiciano. En aquellos días, Patmos sería como una prisión de seguridad máxima.

Juan recibió una orden de escribir todo lo que estaba viendo y mandarlo a las siete iglesias que estaban ubicadas en Asia.

Juan debía mostrar a los siervos de Jesús las cosas que pronto ocurrirían.

El mensaje de Apocalipsis llegó hasta Juan por medio de lo que él vio y oyó. Dios usó los sentidos humanos para la revelación.

En Apocalipsis 1:11 Juan oyó una voz: “Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia”. Y en el versículo 12: “Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros [...]”. Cada uno de esos candeleros representa una de las siete iglesias que recibieron un mensaje especial de Dios.

El libro de Apocalipsis fue escrito usando un lenguaje simbólico. ¿Por qué motivo un libro que se autodenomina revelación de Jesús fue escrito así?

Vea la explicación que el Señor Jesús dio: “A vosotros os es dado cono- cer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas para que viendo no vean, y oyendo no entiendan” (Lucas 8:10).

Jesús usaba el propio contenido de la Biblia para explicar las profecías. En Lucas 24:27 dice: “Y, comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían”.

Jesús seleccionó trechos de la Biblia en los cuales los escritores bíblicos habían escrito algo sobre él.

Jesús usó la Biblia para explicar la propia Biblia. Cuando el asunto es la voluntad y las verdades de Dios, existen muchas explicaciones humanas, como el “yo pienso”. No caiga en esa trampa.

En su vida aquí en la tierra, cuando Jesús predicaba, hablaba por parábolas, o sea, por medio de ilustraciones figurativas. Usó ese método para hablar y enseñar para que solo los que estaban relacionados con las cosas espirituales entendieran. Si el Apocalipsis estuviera en un lenguaje literal, los enemigos de Dios y de su Palabra ya lo habrían destruido hace mucho tiempo.

Solo los “amigos de Dios” lograrían comprender el lenguaje del Apocalipsis. Pero, al mismo tiempo, los símbolos no son un problema para la interpretación, pues la Biblia muestra el significado de cada uno de ellos.

Vea algunos ejemplos:

El término “bestia” aparece varias veces en el libro. Si vamos a Daniel 7:23 encontramos lo que representa la bestia dentro de la profecía:

“Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra”. Por lo tanto, bestia es igual a reino. Cuando en las profecías aparece la expresión “bestia”, lo que está por detrás es una nación.

“Aguas”, según Apocalipsis 17:15, “Me dijo también: ‘Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas’”.

Los símbolos también pueden estar relacionados con el tiempo. Un día, por ejemplo, no representa en la profecía un período de 24 horas.

Ezequiel 4:7 dice: “[...] cuarenta días; día por año, día por año te lo he dado”.

En Números 14:34, la misma idea aparece hablando sobre 40 días, que en verdad señalan a 40 años.

A medida que vamos avanzando en nuestro seminario “La última bata- lla”, habrá más símbolos para entender y descifrar. Símbolos como los cuatro jinetes de Apocalipsis, las siete trompetas, los dos testigos de Cristo, el milenio de Apocalipsis 20, el enigmático número 666, y la gran ramera, que ya leímos en Apocalipsis 17.

Dios dejó al final del libro de Apocalipsis una advertencia más en cuanto al contenido de la revelación que debería ser conservado:

“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro” (Apocalipsis 22:18, 19).

Historia ilustrativa: “Atienda las advertencias”

Un hombre estaba paseando y llegó hasta un hermoso parque que estaba cerrado. Viendo el lugar por encima del muro, decidió saltar el muro y dar una vuelta. Pero antes de saltar vio un cartel que decía: “Cuidado con el perro”.

Confiando en su experiencia con perros, e imaginando que no sería un perro muy feroz, quiso arriesgarse. Saltó el muro, y después de andar algunos metros, se enfrentó con el perro más grande que había visto en su vida. Salió corriendo con el perro detrás. Cuando vio un árbol, subió rápidamente.

El perro continuó al pie del árbol ladrando y el hombre estaba atemorizado encima del árbol. Cansado y sudando miró a un lado y vio otro cartel en medio de las ramas que decía: “Ya se lo había advertido”.

Dios también nos dejó advertencias. Recuerde que el Apocalipsis es la revelación de Jesucristo, que debemos apreciar, estudiar y respetar. Si cambiamos, omitimos o no respetamos esas informaciones, enfrentaremos las consecuencias que Dios estipuló.

Conclusión

La Biblia, desde el comienzo hasta el al fin, es la Palabra de Dios. Ella misma nos dice: “Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Dios hizo que ese contenido llegara hasta usted porque lo ama mucho. Las verdades bíblicas cambiarán su vida para mejor. No tenga miedo de crecer en conocimiento. Crecer, a veces, significa dejar algunas cosas atrás, cambiar hábitos. Hasta puede doler al comienzo, pero sepa que usted está en el camino correcto, porque Dios está en él.

Llamado

Tal vez, durante años, usted vivió en medio de tradiciones y costumbres familiares que ahora descubre que no están de acuerdo con la Biblia. Llegó el momento de tomar una decisión.

Usted está frente a una oportunidad de aprender verdades que harán la diferencia en su vida. Usted está ante una verdad completa para la salvación. Continúe estudiando y conociendo más de la Palabra de Dios.

¿Siente en su corazón ese deseo de aprender más de Dios por medio de su Palabra?

Oración de entrega

Quiero orar para confirmar su decisión. Si usted tiene una Biblia, tómela y ponga su mano sobre ella.

“Señor, gracias por el privilegio que tenemos de poder conocer tu voluntad a través de la Biblia. Nuestra decisión es pedir que tus enseñan- zas sean luz a nuestro camino. Estamos seguros de que en tus brazos de amor estaremos siempre protegidos. Tal vez, bondadoso Padre, muchas cosas todavía nos dejan confundidos y preocupados. Calma nuestro corazón y derrama tus bendiciones sobre la vida de tus hijos que quieren más de tu revelación, en el nombre de Jesús, amén.

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