El enemigo de Dios en el Apocalipsis

 Texto base: “Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad” (Ezequiel 28:15).


Introducción

¿Cómo está? Qué bueno que decidió continuar estudiando el libro de Apocalipsis en esta semana especial. Todavía tenemos muchas verdades que serán reveladas. Estamos recién al comienzo de un paseo por la historia de este mundo; historia que nos lleva hasta el futuro, a los últimos días de la existencia del pecado, que produce tanto dolor y sufrimiento a los seres humanos. El tema de este estudio habla exactamente sobre el gran traidor, el originador del mal.

Desarrollo

Es imposible negar la existencia de un conflicto entre las fuerzas del bien y del mal. Por un lado, notamos las marcas que Dios dejó en nuestro mundo. La belleza de la creación se ve en cada capullo de flor que se abre, en cada tallo de la naciente hierba. Los hermosos pájaros que con sus preciosos cantos llenan el aire de melodías, las flores que en su perfección lo perfuman, los elevados árboles, el mar, el cielo, la vida humana, la sonrisa de un niño, todo demuestra el cuidado de Dios al formar este mundo.

Por otro lado, tenemos injusticias, dolor, crímenes, tragedias, familias destruidas, drogas, evidencias del mal plantadas en este mundo por el mayor enemigo de Dios, Satanás.

Aunque no sea tan sencillo de aceptar, estamos inmersos en medio de este conflicto que afecta a todo el universo. Los seres humanos fueron creados con el deseo de adorar a Dios. Por culpa del mal, ese deseo se perdió. El hombre comenzó a ser bombardeado con tentaciones que tienen como finalidad cambiar su interés en Dios, desviándolo de sus caminos y llevándolo a servir a Satanás.

Por desgracia, muchas personas ceden a esas tentaciones. Están ofreciendo alabanza a Satanás sin saberlo o percibirlo. En este segundo estudio, usted entenderá lo que está por detrás de ese gran conflicto, y podrá descifrar las trampas que Satanás ha preparado para atacar no solo a los seres humanos, sino a Dios mismo.

Satanás existe

Algún tiempo atrás, había una terrible cuadrilla de ladrones en una ciudad que dejaba a las personas en pánico. Entonces, los habitantes del lugar tomaron algunas precauciones especiales que dificultaron los planes de los delincuentes.

Un día, el jefe de la cuadrilla elaboró un plan. La banda dejó de actuar y difundió la noticia, por medio de sus integrantes, de que el jefe había sido asesinado. Al comienzo, las personas estaban en la duda si la noticia era verdadera. Pero, finalmente terminaron aceptándola.

Poco a poco, los habitantes dejaron de protegerse. Algunos incluso dejaban la casa sin nadie los fines de semana. Fue entonces que el jefe puso la cuadrilla en acción nuevamente. Envió a su personal a la ciudad con mayor disposición para robar las casas una por una, despertando otra vez inseguridad y miedo en los habitantes de la ciudad.

Satanás utilizó una estrategia semejante. Primero, esparció ideas sobre su propia imagen: de color rojo, con cuernos y tridente en las manos. Después, hizo surgir insinuaciones de que eso era ridículo y que, en verdad, el diablo no existía.

Es verdad que no tiene esa fisonomía grotesca, pero que él existe, existe. Y sabiendo eso, lo mejor que podemos hacer es prepararnos contra sus engaños y mentiras. Si usted cree que el diablo no existe, estará en la posición correcta para caer en sus garras malignas, y las consecuencias serán asoladoras.

Existe una prueba que usted puede hacer para saber si el diablo existe o no. Resista las tentaciones que aparecen ante usted en solo un día, y entonces verá si existe o no.

Satanás existe. Está mencionado 55 veces con títulos diferentes en todo el libro de Apocalipsis. En sus títulos están indicadas las características de su obra ante los seres humanos. Se lo señala como el autor de la rebelión contra Dios, el gran enemigo del pueblo de Dios.

En Apocalipsis 12:9 está descrito con cinco títulos diferentes. “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”.

En el libro de Ezequiel, capítulo 28, Satanás está presentado con el símbolo del rey de Tiro. La expresión inicial de esa presentación es importante para la comprensión del carácter de Dios al crear el mundo. Lea Ezequiel 28:15: “Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad”.

Lucifer, el ángel rebelde

Dios no creó al diablo perverso como es hoy. Fue creado perfecto. Era un ser honrado y con prestigio. Tenía una responsabilidad importante en el cielo. Los siguientes versículos presentan la tragedia que transformó al ángel Lucifer en diablo, poniéndose contra Dios y su amor. La vanidad, la ambición y el orgullo hicieron de él el padre de la mentira, el error y el pecado.

“Por la abundancia de tu comercio, te llenaste de violencia, y pecaste [...]” (Ezequiel 28:16).

Ahora surge una pregunta intrigante: ¿Cómo puede aparecer el pecado en un ambiente perfecto? Exactamente por tratarse de un ambiente perfecto es que el pecado podría aparecer. ¿Cómo es eso?

Cuando Dios creó a los ángeles, les dio la libertad de elegir entre dos caminos: ser o no fieles a él. Si Dios no les hubiera dado libertad, el cielo sería un lugar de robots programados que harían solo lo que él les ordenara, porque no sabrían y no tendrían cómo hacer nada diferente. Para que exista perfección tiene que haber libertad.

Dios quería ángeles libres que eligieran el camino de la obediencia, ángeles que desearan estar a su lado por voluntad propia y no por obligación. Y Lucifer fue el primer ser creado en rebelarse contra Dios. Él eligió un camino peligroso.

Isaías 14:12-14 describe ese proceso triste en el corazón del ángel rebelde:

“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo”.

Ese conflicto que se levantó contra Dios está revelado también en el Apocalipsis. Juan describe el momento cuando Lucifer se encuentra con Jesús para un primer ajuste de cuentas.

“Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lucha- ban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis 12:7-9).

Después de que Lucifer se rebeló contra Dios, fue a buscar seguidores para atraerlos a su causa. El texto de Apocalipsis 12:4 informa que él logró convencer a un tercio de los ángeles del cielo. Por fin, la misma caída del líder del mal fue la caída que tuvieron sus ángeles por creer en lo que él decía. En el libro de Judas, versículo 6, dice que Dios ha guardado a esos ángeles para el día del juicio.

Después de su rebelión en el cielo, Satanás preparó estrategias para involucrar al ser humano en el gran conflicto. Pablo nos dice en 2 Corintios 11:3: “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo”.

Satanás vs. Jesús

Adán y Eva abrieron las puertas de este mundo a Satanás. Él se constituyó príncipe de este mundo y llevó al ser humano al cautiverio de su poder maligno. Y todo lo que el enemigo hizo fue en base al engaño y a su malicia.

Para poder lograr su plan de apoderarse de mundo, engañando a la primera pareja, Satanás usó una estrategia que está revelada en la Biblia. Mire lo que nos dice Pablo en 2 Corintios 11:14 y 15: “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como minis- tros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras”.

En ese texto bíblico es evidente que Satanás nunca se presenta abier- tamente como él es o quién es. Esa estrategia suya demostró ser muy eficiente. Él se cubre de piedad, hace milagros, se disfraza detrás de un placer lindo, una filosofía interesante, una persona cautivadora, en un sitio bien construido y con propuestas irrebatibles en el trabajo y en la vida personal.

En el Edén, Satanás usó un instrumento increíble: la serpiente. Un animal hermoso que Dios había creado. Por medio de esa manifestación, se presentó como un defensor de la libertad y proclamó su pretendida superioridad de desobedecer la Ley de Dios.

Pero, Jesús es el personaje central, el gran héroe que viene para salvar a su pueblo. Él pone al alcance de cada ser humano armas para vencer las tentaciones de Satanás. Una de ellas está registrada en Juan 8:32, donde dice: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

“El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

Aunque el mal nos asusta y es terrible, la batalla no está perdida. A través de la verdad que encontramos en la Biblia, que es la Palabra de Dios, recibimos fuerzas y ayuda del cielo para ser vencedores en Cristo.

Pablo advierte diciendo que algunos pretendiendo ser ‘siervos de justicia’ se presentan a las personas, pero en verdad son trampa del enemigo de Dios. El diablo está siempre preocupado por preparar maneras nuevas de aprisionar a los hijos e hijas de Dios.

Preste mucha atención: a pesar de las buenas obras que una persona pueda demostrar, si el resultado de ellas es la propagación del error, estamos ante ministros que no son de Dios.

Puede ser que en este momento usted esté haciéndose la siguiente pregunta: ¿Satanás puede obrar milagros? ¿No serían los milagros una prueba incontestable de que fue Dios quien actuó?

En el libro de Apocalipsis encontramos que el diablo puede obrar milagros. Leamos juntos Apocalipsis 16:13 y 14:

“Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso”.

Satanás es tan sutil en sus engaños, que incluso es capaz de citar a la Biblia sacando los textos de su contexto, como lo hizo con Cristo en las tentaciones del desierto. Pero allí, Jesús demostró que el uso correcto de las Escrituras es el arma que nos garantizará la victoria.

Otra manera de identificar el engaño de Satanás a través de falsos profetas son los frutos. Jesús advirtió: “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?” (Mateo 7:16).

Necesitamos seguridad contra las trampas que prepara el enemigo. Él no está jugando. No piense así: Ah, no es tan así. No es todo lo que dicen. Usted está exagerando. No tengo problemas, sé lo que estoy haciendo.

¡Cuidado, mucho cuidado! Permítame decirle una cosa: Vuelva de donde usted está ahora. Para Jesús no es una distancia larga. No hay un lugar donde usted pueda estar que Dios no pueda alcanzarlo.

Hoy estamos sufriendo las terribles consecuencias porque Adán y Eva dieron atención al enemigo. El último paso del plan de Satanás es divulgar que Dios es el culpable de lo que el diablo hace, o sea, quiere culpar a Dios por la existencia del mal.

Pero Dios no tiene esa culpa. La culpa es de Satanás mismo. Él es el originador del mal. Y en segunda instancia, nosotros, los seres humanos tenemos también nuestra parte de culpa porque muchas veces elegimos andar por los caminos del mal.

La Biblia habla de la ira del diablo relacionada a un grupo específico de personas. La Biblia describe cuáles son las características de ese grupo: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:12).

En el capítulo 12, Jesús revela como es posible que los seres humanos sean vencedores: “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” (Apocalipsis 12:11).

El gran secreto para vencer es apegarnos a Cristo de todo corazón. Él venció a Satanás en las tentaciones del desierto y en la cruz; demostró su victoria al resucitar de los muertos. El diablo sabe que está perdido, por eso se presenta como un león rugiente, pues pronto será destruido, de una vez por todas.

Historia ilustrativa: “Junto al trono de la gracia”

Un hombre todavía joven quedó viudo. Tenía una hija pequeña. Uno de sus amigos lo invitó a pasar algunos días en su hogar. Sin embargo, decidió enfrentar la situación permaneciendo en su casa, aunque tenía muchos recuerdos de su esposa.

Al llegar la noche, leyó la Biblia e hizo una oración con su hija. Luego, le puso un pijama, la acostó en la cama y se retiró a su cuarto para descansar. Pero el joven viudo no podía dormir.

Era media noche cuando escuchó los sollozos de su hija. Se levantó y la abrazó. La niña entonces le dijo:

– Papi, no quiero llorar; quiero ser fuerte, pero no puedo... Papito, ¿ya viste una noche tan oscura cómo está? Es tan oscura que yo no puedo ver tu rostro. ¿Pero es cierto que, aunque no te vea, tú me amas?

El padre rodeó a su hija con sus brazos. Pocos minutos después la niña ya estaba durmiendo. Entonces, volviendo a su cuarto, él se arrodilló y oró usando casi las mismas palabras de su hijita:

– Padre, la noche es oscura, ¡muy oscura! Casi no puedo verte, pero sé que me amas y que puedo confiar en ti.

Conclusión

En los momentos de crisis, de angustia y dolor, cuando todo parece desmoronarse, como si el poder del mal estuviera listo para destruir- nos, es hora de buscar a Dios, es hora de ponernos ante Jesús, y por la fe sentir la mano de Jesús extendida, lista para ayudarnos.

Jesús venció a Satanás, continúa venciendo y vencerá al fin de los tiempos.

Hebreos 4:15 y 16 dice: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerqué- monos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.

Llamado

Delante de nuestros ojos hay dos caminos, pero solo debemos seguir uno. Está el camino de la vida y el camino de la muerte. El camino de la victoria y el camino de la derrota. El camino de la salvación y el camino de la perdición.

Yo quiero decirle algo de corazón a corazón: no resista más. Deje entrar a Jesús en su vida. Si esa es su decisión, cierre sus ojos y ore conmigo.

Oración de entrega

Señor, Padre nuestro. Estamos aquí delante de ti para decirte de corazón que aceptamos a Jesús en nuestra vida y a partir de ahora queremos recibir el poder del Cielo para andar de acuerdo con tu voluntad. Tenemos muchas luchas y dificultades. Los problemas son tan grandes que nuestra vida parece un barco en medio de una tormenta. Pero en tu Palabra vimos que Jesús venció el mal y, pronto, nunca más oiremos hablar de dolor, sufrimiento y muerte.

Bendice nuestra vida y las decisiones que se tomen, en el nombre de Jesús, amén.

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