El fin del mal en el Apocalipsis
Texto base: “Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de suCristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche” (Apocalipsis 12:10).
Introducción
Satanás está furioso porque la Biblia muestra quién es realmente y como será su fin. Y eso pone en riesgo su mayor estrategia para nuestros días, que es disfrazarse. Él no se muestra como realmente es. Está siempre escondido detrás de algo que sea atractivo para los seres humanos. A eso lo llamamos tentación.
Esas son trampas que el diablo pone para seducir a las personas, hacerlas presas fáciles para su objetivo de destruirlas. Pero, eso no quiere decir que el diablo tenga la ventaja. El libro de Apocalipsis describe su trayectoria de ruina.
Desarrollo
Lea lo que está escrito en Apocalipsis 12:10-12:
“Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo”.
Una de las grandes estrategias del enemigo de Dios ha sido esparcir la idea de que el libro de Apocalipsis es incomprensible. Eso no es verdad. El libro de Apocalipsis está abierto a todas las personas que buscan entender los mensajes de Dios para los días finales de la historia de este mundo.
El mensaje de que Dios no está lejos de usted es el contenido general del Apocalipsis. Hay un Dios en el Cielo que está atento a sus sueños, su familia, su empleo, sus problemas y entiende todo su sufrimiento.
Tal vez, en este momento puede ser que sus ojos estén llenos de lágrimas por la muerte de alguien. Ningún problema es tan grande que Dios no tenga solución para él, incluso para la muerte.
La Biblia nos presenta que ocurrirán dos resurrecciones. Vea las palabras de Jesús mismo explicando lo que sucederá pronto:
“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Juan 5:28-29).
La resurrección de los muertos no es ninguna sorpresa dentro de la Biblia. Puede ser que usted nunca haya oído sobre eso, pero la resurrección está asegurada en la revelación que Dios nos dejó. Es también la esperanza de que un día podremos volver a ver a los que están separados de nosotros por la muerte.
Muerte y resurrección de los fieles
Un grupo de personas resucitará para salvación y para librarse de una vez por todas de este mundo de pecado. Otro grupo resucitará simplemente para recibir la condenación, el juicio. Esas resurrecciones no sucederán juntas, al mismo tiempo. Un grupo resucitará antes. En Apocalipsis 20:6 la Biblia nos dice qué grupo será ese:
“Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”.
Los justos vuelven a la vida para reinar con Cristo en el Cielo por un período de mil años. La Biblia revela cuál será el momento en el cual los muertos justos resucitarán. Lea lo que escribió Pablo en 1 Tesalonicenses 4:16:
“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”.
El regreso de Jesús a esta Tierra será el momento cuando los muertos fieles saldrán de las sepulturas. Jesús vendrá en gloria y majestad. Y la gloria y el poder de Dios no se verán solo en los cielos, sino también en la Tierra.
Los sepulcros comenzarán a abrirse, y todos los que le entregaron su vida a Dios a fin de seguir su voluntad, también podrán mirar hacia el cielo y contemplar el mayor espectáculo que ocurrirá en este mundo. La orden viene de Jesús, y ellos abrirán una vez más sus ojos para nunca más cerrarlos.
Repasemos lo que nos informaron los textos bíblicos hasta aquí. Sucederá lo siguiente:
Jesucristo vendrá en las nubes del cielo con poder y gran gloria, acompañado de sus santos ángeles.
Jesús dará la orden desde el cielo y los muertos en Cristo, o sea, los muertos fieles, resucitarán.
Ellos serán llevados al Cielo y reinarán con Cristo por mil años.
Muerte y resurrección de los infieles
También está el grupo de los muertos que no fueron fieles, personas que no eligieron la salvación, hombres y mujeres por los cuales Jesús murió para rescatarlos, pero que no lo aceptaron. ¿Qué sucederá con ese grupo en ocasión del regreso de Jesús? La Biblia tiene la respuesta.
Vea lo que dice Apocalipsis 20:5: “Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años [...]”.
Los mismos mil años durante los cuales los salvos estarán reinando con Jesús en el Cielo. O sea, cuando Jesús regrese, los muertos que no fueron fieles a Dios permanecerán muertos. Ellos no verán el regreso de Jesús. Para ellos es como si nada hubiera sucedido.
Además, existirá el grupo de los infieles que estarán vivos en el regreso de Jesús. Sobre ellos la Biblia dice:
“Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que los atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 1:6-8).
Y en el capítulo 2, versículo 8:
“Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida”.
Los cuatro grupos: fieles vivos, fieles muertos, infieles vivos e infieles muertos, se transformarán en solo dos: el grupo de los perdidos, que será de los infieles muertos después del regreso de Jesús, y el grupo de los salvos, que lo formarán los fieles vivos, de todo el mundo y de todas las épocas, y estarán con Jesús en el cielo por mil años.
Juicio del mundo
En el Cielo, el tiempo estará dedicado a una misión importante. La Biblia nos dice lo que harán los salvos en el Cielo. En Apocalipsis 20:4, Juan dice: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar [...]”.
Pablo afirma en 1 Corintios 6:2, 3 “¿O no sabéis que hemos de juzgar al mundo? [...] ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?”
¿Quiénes son los santos? De acuerdo con la Biblia, en el sentido de la palabra, santo quiere decir ’separado’, ‘diferente del mundo’. Por eso, las Escrituras dicen que la iglesia de Dios debe ser santa y sin mancha; o sea, separada del pecado.
Los santos de los cuales habla la Biblia que juzgarán al mundo no son estatuas o esculturas. En realidad, son los que se separaron del mal de este mundo y vivieron respetando los principios de la Palabra de Dios. O sea, una santidad ofrecida a todos nosotros.
Ese juicio en el Cielo no afectará a los justos, ya que ellos habrán sido juzgados y aprobados antes de la venida de Jesús, y cuyo premio ya recibido habrá sido la vida eterna. Ese juicio estará dirigido a los impíos que resucitarán después de los mil años, al diablo y a sus ángeles.
La Biblia nos dice: “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:18).
Ese juicio en el Cielo también sirve para que los santos comprendan por qué no todos se salvaron. Será un momento en el que las dudas con relación al pecado, el mal y la justicia de Dios serán respondidas.
Con eso, Dios se pondrá delante de todo el universo, para que no existan más dudas de su amor y perdón.
La prisión de Satanás
Durante los mil años, el diablo estará sin nada para hacer. Sus obras en los últimos siglos fue matar, robar y destruir. Pero en ese momento, con la Tierra completamente sin vida, no tendrá qué hacer. En ese sentido, Satanás estará como en una prisión, porque sin personas a las que tentar, su obra de engaño estará detenida.
Apocalipsis 20:1, 2 describe ese futuro:
“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo”.
Entonces, la Tierra estará desolada, sin luz, sin seres humanos, sin ciudades, sin alegría, sin vida. Por esas razones, Satanás estará atado a las circunstancias. No tendrá a nadie a quien tentar o provocar sufrimiento. Los mil años serán un tiempo para que él piense en todo el mal que causó a la humanidad y a los ángeles que siguieron sus ideas marcadas por la codicia y la vanidad.
Todo lo que estudiamos hasta aquí, Satanás lo conoce bien. Él sabe su futuro. Lo que él más quiere es llevar a la mayor cantidad posible de personas a la destrucción junto con él.
A cada ser humano le corresponde elegir dónde pasará la eternidad. Todos responden: “Con Dios, en el cielo y después en la Tierra Nueva”. La respuesta es obvia, pero en la práctica no siempre lo es.
Recuerde que para que suceda eso es necesario que coloque su vida completamente en las manos de Dios. Y eso significa dependencia de la voluntad de Dios.
Sorpresas en el cielo
El cielo será un lugar de muchas sorpresas, entre ellas se destacan tres:
1. Que usted esté allá. Después de las luchas y dificultades enfrentadas, el Cielo dará alivio eterno al sufrimiento. La muerte no causará más llanto. Los hijos no entrarán en el mundo de las drogas. Las familias no serán deshechas. No habrá más esposas golpeadas por sus maridos. Nadie más tendrá que preocuparse por problemas financieros. La culpa que tanto oprime será olvi- dada. Los crímenes no existirán. Solo de pensar en estar allá y en cómo será vivir en el Cielo, es razón suficiente para que usted decida el rumbo de su vida.
2. Allá también estarán personas que usted pensó que no estarían. Todo gracias al perdón de Dios y a la transformación que él hace en la vida de los seres humanos. Dios puede cambiar su carácter, hacerle vencer todas las adicciones y abandonar lo que le hace mal.
3. Personas que usted pensó que estarían en el cielo, no estarán. Dios no mira a los seres humanos como nosotros los miramos, de manera superficial y solo el exterior. Dios ve el corazón. Por eso, el cambio que él desea hacer en la vida de cada uno es profundo. Él toca la herida para sanarla. Permita que él entre de verdad en su vida, en su corazón.
Fin del mal
Después de los mil años, la historia de este planeta todavía continuará. La revelación de Apocalipsis dice: “Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. [...] Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar” (Apocalipsis 20:5, 7 y 8).
En ocasión de la segunda resurrección, la de los impíos, las circunstancias que aprisionaban a Satanás y le impedían actuar entre los seres humanos ya no existirán. Entonces, él tendrá a quien tentar. Esto significa que el problema del pecado y del mal todavía no fue completamente resuelto. Satanás continuará vivo. El mal continuará existiendo. Y ese tema tendrá que ser resuelto.
Una vez más, Jesús descenderá a la Tierra, por tercera vez. Esa vez junto con sus hijos fieles. En Apocalipsis 21:2, Juan revela: “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido”.
En Zacarías 14:4 y 10, la Biblia dice que la ciudad santa reposará sobre el Monte de los Olivos, el cual se abrirá en dos partes, produciendo un gran valle.
En el versículo 9 de Apocalipsis 20, se lee: “Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió”.
Ese será el fin del mal. La Tierra, marcada por la historia del pecado, será completamente purificada por la acción del fuego. Pedro habla de esa esperanza en su segunda carta:
“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándonos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos, y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:10-13).
No sabemos cuándo volverá Jesús. La ilustración del ladrón significa que usted y yo necesitamos estar listos y preparados ahora para ese momento. Mañana puede ser demasiado tarde.
Historia ilustrativa: “Anhelando el cielo”
Un pastor fue a visitar a una señora porque estaba gravemente enferma. Su hijo fue hasta el portón para encontrarse con el pastor y conducirlo hasta el lugar donde ella estaba. Era una pensión grande, llena de corredores y escaleras por todos lados.
Queriendo justificar el desorden y la suciedad del lugar, el muchacho le dijo al pastor:
- Por aquí es feo, pastor, pero cuando lleguemos allá arriba estará mucho mejor.
Cuando llegaron al cuarto de la señora enferma, parecía el cielo en comparación con lo que vieron antes. Era un lugar sencillo, pero bien limpio y ordenado.
- Pastor, dijo la mujer mirando por la ventana, las cosas aquí no son como deberían ser, pero serán mejores cuando lleguemos allá arriba.
Conclusión
Tenemos una esperanza. Las cosas allá arriba serán mucho mejores y usted no puede quedar se afuera. En este momento, Dios le está haciendo una invitación y usted no puede permanecer indiferente. Jesús murió para que usted tuviera acceso al Cielo. ¡Él lo ama, usted es la razón de su amor!
Llamado
Tal vez, usted se siente rechazado, desvalorizado por algunas personas. Pero sepa que Jesús vendría a esta Tierra a morir, aunque fuera solo por usted, porque para él usted es de mucho valor.
Deje de sufrir solo. Su futuro puede ser maravilloso, y Dios quiere abrirle las puertas del cielo. Si usted lo desea, lo invito a orar conmigo:
Oración de entrega
Señor, en este momento una vida se entrega a ti. Mir a este hijo tuyo, a esta hija tuya que quiere recibir a Jesús en su corazón. Padre, gracias por la seguridad de que pronto el mal terminará. Queremos estar contigo para siempre. Por eso, te pedimos que nos cuides. Tal vez haya problemas que resolver, y sé que nada es imposible para ti. Derrama tu poder en este instante sobre nosotros. En el nombre de Jesús, amén.
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