El fin del mal revelado
Que alegría recibirlo en nuestro séptimo tema de la serie “El fin del gran conflicto".
En cada estudio, Dios nos ha mostrado verdades reveladas en su Palabra que nos podrán ayudar a tener una vida más feliz en eta tierra, pero encima de todo una nueva vida perfecta y eterna cuando Jesús vuelva. Pero hay un enemigo que trabaja para que eso no suceda.
Satanás está furioso porque la Santa Biblia muestra quién realmente él es y cómo será su fin. Y eso coloca en riesgo su mayor estrategia para nuestros días, que es su disfraz. Él no se muestra como realmente es. Está siempre escondido atrás de alguna cosa que sea atractiva para los seres humanos.
Llamamos a eso tentación. Trampas que el diablo coloca para seducir a las personas y convertirlas presas fáciles para su objetivo y destruirlas. Pero eso no quiere decir que el diablo tenga ventaja alguna.
Apocalipsis 12:10-12 describe su trayectoria:
"Entonces oí una gran voz en el cielo que decía: ¡Ahora ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo! Porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios. Ellos lo han vencido por la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron su propia vida ni aún delante de la muerte. Por eso ¡alegraos cielos, y los que habitáis en ellos! ¡Ay de la tierra y el mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros, con gran furor, al saber que le queda poco tiempo".
Una de las grandes estrategias del enemigo de Dios ha sido esparcir la idea de que el libro del Apocalipsis es un libro incomprensible. Eso no es verdad. El libro del Apocalipsis está abierto para todas las personas que quieren entender los mensajes de Dios para los días finales de este mundo.
Dios no está lejos de usted. Ese es el mensaje principal del Apocalipsis. Tenemos un Dios que se interesa por nuestros sueños, por nuestra familia, por nuestros problemas y por el sufrimiento humano.
Tal vez, en este momento, puede ser que sus ojos estén llenos de lágrimas por causa de la muerte de alguien. Ningún problema es tan grande que Dios no tenga una solución, hasta incluso para la muerte.
La Biblia nos dice, en Juan 5:28, 29 que habrán dos resurrecciones. Mire lo que el propio Jesús dice, explicando lo que sucederá en breve:
“No os maravilléis de esto, porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz. Y los que hicieron el bien, resucitarán para vivir, pero los que hicieron el mal, resucitarán para ser condenados”.
La resurrección de los muertos no es ninguna sorpresa dentro de la Biblia. Puede ser que usted nunca haya oído sobre eso, mas la resurrección es verdadera en la revelación que Dios nos dejó. Y también la esperanza de que un día volveremos a ver a aquellos de quienes nos separamos por causa de la muerte.
Muerte y resurrección de los fieles
Un grupo de personas resucitará para ser salvo de este mundo de pecado. Y otro grupo resucitará simplemente para recibir la condenación, el juicio. Esas resurrecciones no sucederán juntas, al mismo tiempo. Un grupo resucitará antes. Apocalipsis 20:6 nos dice cuál grupo es ese:
“¡Dichoso y santo el que tiene parte en la primera resurrección! La segunda muerte no tiene poder sobre ellos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él durante los mil años”.
Los justos volverán a vivir para reinar con Cristo por un período de mil años. La biblia revela cuál será el momento en el cual los muertos justos resucitarán. Mire lo que dice el apóstol Pablo en 1 Tesalonicenses 4:16
"Porque el mismo Señor descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero".
El regreso de Jesús a esta tierra será el momento en que quienes murieron creyendo en Cristo saldrán de las sepulturas. Jesús viene en gloria y majestad. Y la gloria y el poder de Dios no solo se verán en el cielo, sino también en la tierra.
Las sepulturas se comienzan a abrir y todos aquellos que entregaron su vida a Jesús, a fin de seguir su voluntad, podrán también mirar al cielo y ver el mayor espectáculo nunca antes visto aquí en la tierra. La orden viene de Jesús. Abrirán sus ojos y nunca más los cerrarán.
Recapitulando lo que los textos bíblicos nos dicen hasta aquí, sucederá lo siguiente:
1. Jesucristo viene en las nubes del cielo con grande poder y gloria acompañado por millares de ángeles.
2. Del cielo, Jesús da la orden y los muertos en Cristo, o sea, los muertos fieles, resucitan.
3. Ellos son llevados al cielo y reinarán con Cristo por mil años.
Muerte y resurrección de los infieles
Existe otro grupo de muertos que no fueron fieles. Personas que no escogieron la salvación. Hombres y mujeres por los cuales Jesús murió para rescatarlos, pero no lo aceptaron como su Salvador.
¿Qué sucederá con ese grupo cuando vuelva Jesús? La Biblia en Apocalipsis 20:5 tiene la respuesta:
“Esta es la primera resurrección. Pero los demás muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron los mil años”.
Los mismos mil años que los salvos estarán en reinando con Jesús en el cielo. O sea, cuando Jesús vuelva, los muertos que no fueron fieles a Dios permanecerán muertos. Ellos no verán el regreso de Jesús. Para ellos es como si nada hubiese acontecido.
Pero, existe un grupo de infieles que estarán vivos cuando Jesús vuelva. Sobre ellos la Biblia en 2 Tesalonicenses 1:6-8 nos dice:
"Dios es justo al retribuir con tribulación a los que os atribulan, y al daros reposo a vosotros que sois atribulados y a nosotros también. Esto sucederá cuando el Señor aparezca desde el cielo con sus poderosos ángeles, en llama de fuego, para dar la retribución a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo".
En 2 Tesalonicenses 2:8
“Entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el aliento de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida”.
Los cuatro grupos:
Fieles vivos
Fieles muertos
Infieles vivos
Infieles muertos
Se transformarán en apenas 2:
- El grupo de los perdidos, que será de los infieles muertos eternamente después de la venida de Jesús y
- El grupo de los salvos, en el cual estarán los fieles vivos, de todo el mundo y de todas las épocas, eternamente con Jesús en el cielo.
Juicio del mundo
En el cielo, el tiempo será dedicado a una importante misión. La Biblia nos muestra en Apocalipsis 20:4 los que los salvos harán en el cielo:
"Y vi tronos. Y en ellos se sentaron los que recibieron autoridad para juzgar. Y vi las almas de los decapitados por el testimonio de Jesús y por la Palabra de Dios, que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y no habían recibido la marca en su frente ni en su mano. Estos volvieron a vivir, y reinaron con Cristo mil años".
El apóstol Pablo afirma en 1 Corintios 6:2 y 3
“¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si vosotros vais a juzgar al mundo. ¿Seréis incapaces de juzgar casos de menor importancia? ¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?”
¿Quiénes son los santos?
De acuerdo con la Biblia, la palabra “santo” quiere decir: separado, diferente del mundo. Es por eso que las Escrituras dicen que la iglesia de Dios debe ser santa, sin mancha; o sea, separada del pecado.
Los santos de los cuales la Biblia habla que juzgarán al mundo no son estatuas o esculturas. En realidad son aquellos que se separaron del mal de este mundo y vivieron respetando los principios de la Palabra de Dios. Una santidad que es ofrecida a todos nosotros.
Ese juicio en el cielo no afectará a los justos ya que estarán juzgados y aprobados antes de la venida de Jesús, cuyo premio será haber recibido la vida eterna. Ese juicio será dirigido a los impíos que resucitarán después de mil años, el diablo y sus ángeles.
La Biblia nos dice en Juan 3:18
“El que cree en él, no es condenado. Pero el que no cree, ya está condenado, porque no creyó en el nombre del único hijo de Dios”.
Este Juicio en el cielo también sirve para que los santos comprendan por qué no todos se salvaron. Será un momento en que la dudas relación al pecado, el mal y la justicia de Dios serán deshechas.
Con eso Dios se coloca delante de todo el universo para que no exista ninguna duda más de su amor y de su perdón.
La prisión de Satanás
Durante los mil años el diablo estará sin ningún quehacer. Sus obras en los últimos siglos han sido: matar, robar y destruir. Pero ahora, con la tierra completamente sin vida, no tendrá más para hacer. En ese sentido Satanás estará como en una prisión. Apocalipsis 20:1-3 describe ese futuro:
"Entonces vi un ángel que descendió del cielo, con la llave del abismo y una gran cadena en su mano. Prendió al dragón, esa serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años. Lo arrojó al abismo, lo encerró y lo selló, para que no engañe más a las naciones, hasta que se cumplan mil años. Después tiene que ser suelto por un poco de tiempo".
La tierra estará, entonces, desolada y vacía. Sin luz, sin seres humanos, sin ciudades, sin alegría, sin vida. Por esas razones, Satanás estará atado a las circunstancias. No tendrá a nadie para tentar o provocar sufrimiento. Los mil años serán un tiempo para pensar en toso el sufrimiento que causó a la humanidad y a los ángeles que siguieron sus ideas marcadas por la codicia, el orgullo y la vanidad.
Todo lo que hemos estudiado hasta aquí, Satanás conoce bien. Él sabe de su futuro y lo que el más quiere es llevar el máximo número posible de personas a la destrucción con él.
Por ello cada persona debe decidir:
¿Dónde pasaré la eternidad?
Todos responden: ¡En el cielo! La respuesta es obvia, pero en la práctica no siempre lo es.
Recuerde que para que eso suceda es necesario que su vida sea colocada enteramente en las manos de Dios. Y eso significa someterse a la voluntad de Dios.
Sorpresas en el cielo
El cielo será un lugar de muchas sorpresas y entre ellas se destacan tres:
1. Usted puede estar allá. Después de las luchas y las dificultades enfrentadas. El cielo traerá alivio eterno para el sufrimiento. La muerte no causará más llanto. Los Hijos no entrarán más en el mundo de las drogas, las familias ya no serán deshechas. No habrá más esposas siendo golpeadas por sus maridos. Nadie más perderá el sueño por causa de las deudas. La culpa que tanto hiere no será ya recordada. Solo de pensar en estar allí y en cómo será la vida en el cielo, es razón suficiente para que usted acepte a Cristo como el rumbo de su vida!
2. Estarán allí también personas que usted pensó que nunca estarían, Todo eso gracias al perdón de Dios y a la transformación que él hace en la vida de los seres humanos. Dios puede cambiar su carácter, hacer que usted venza todo los vicios y abandone aquello que le hace tanto mal.
3. Personas que usted pensó que estarían en el cielo y no estarán. Dios no mira a los seres humanos como nosotros los miramos, solamente por fuera. Dios mira el corazón. Por eso, el cambio que él quiere en nuestra vida es un cambio profundo. El toca nuestra herida para sanarla. Permita que él entre de verdad en su vida y en su corazón.
Fin del mal
Después de los mil años, la historia del plantea todavía continúa. Apocalipsis 20:5, 7, 8 Dice:
"Esta es la primera resurrección. Pero los demás muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron los mil años... Cuando se cumplan los mil años Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra – a Gog y a Magog -; a fin de reunirlos para la batalla. Su número es como la arena del mar".
En la segunda resurrección – de los impíos- las circunstancias que ataban a Satanás y lo impedían de actuar entre los seres humanos no existen más. Él ahora tiene –otra vez- a quien tentar. Eso significa que el problema del pecado y del mal todavía no fue completamente resuelto. Satanás continúa vivo. El mal continúa existiendo. Y esa es una cuestión que debe ser resuelta.
Jesús viene por tercera vez a la tierra. Esta vez con sus hijos fieles. En Apocalipsis 21:2 Juan revela:
"Y Yo, Juan, vi la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, engalanada como una novia para su esposo".
En Zacarías 14:4, 10, la Biblia dice que la ciudad santa reposará sobre el monte de los Olivos, que se partirá en dos, produciendo una gran llanura.
En Apocalipsis 20:9 leemos:
“Subieron a través de la ancha tierra, y cercaron el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero de Dios descendió fuego del cielo y los consumió”.
Este será el fin del mal.
La tierra, marcada por la historia de pecado, será ahora completamente purificada por la acción del fuego. La Biblia habla de esa esperanza en 2 Pedro 3:10-13
“El día del Señor vendrá como ladrón. Entonces los cielos desaparecerán con gran estruendo; los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra y todas sus obras serán quemadas. Siendo que todo esto será destruido, ¿qué clase de personas debéis ser en santa y piadosa conducta, esperando y acelerando la venida del día de Dios? En ese día los cielos serán encendidos y deshechos, y los elementos se fundirán abrasados por el fuego. Pero según su promesa, nosotros esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, donde habita la justicia”.
No sabemos cuándo Jesús volverá. La ilustración del ladrón significa que usted y yo necesitamos estar listos y preparados para eso ahora. Mañana podría ser demasiado tarde.
Anhelando el cielo
Un pastor fue a visitar a una señora por causa de su grave enfermedad. El hijo de ella fue al portón a encontrarse con el pastor y lo condujo hasta el lugar donde ella estaba. Era una casa grande, llena de cuartos y de escaleras por todos lados.
Queriendo disculparse por la suciedad y el desorden del local, el muchacho dijo al pastor:
- Aquí es feo, pastor, pero cuando lleguemos allá arriba será ¡mucho mejor!
Cuando llegaron al cuarto de la señora enferma, parecía el cielo en comparación con lo que vieron antes. Era un lugar limpio y muy bien ordenado.
-Pastor – dijo la mujer mirando por la ventana. Las cosas aquí no son como deberían ser, pero serán mejores cuando lleguemos allá arriba.
Tenemos una esperanza. Las cosas allá arriba serán mucho mejores y usted no se puede quedar afuera.
En este momento, Dios, le está haciendo una invitación; usted no puede quedar indiferente. Jesús murió para que usted tuviese acceso al cielo. Él lo ama ¡Usted es la razón de su amor!
Tal vez usted se sienta rechazado y menospreciado por algunas personas; pero, sepa que Jesús vendría a morir a este mundo si fuera solo por usted; porque para él ¡usted tiene mucho valor!
Deje de sufrir solo. Su futuro puede ser maravilloso y Dios quiere ¡abrir las puertas del cielo para usted! Si su deseo es estar con Cristo en el cielo le invito a orar conmigo:
Señor, un milagro sucede en este momento. Mira a tu hijo, hija que se entrega a ti y que quiere recibir a Jesús en su corazón. Padre, gracias por la promesa que el mal pronto acabará. Queremos estar contigo para siempre. Por eso pedimos que nos cuides. Tal vez existan problemas para ser resueltos. Confiamos en ti, porque nos hay nada imposible para ti, Señor. Derrama tu poder en este instante sobre nosotros. En el nombre de Jesús. Amén
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