El Regreso de Jesús en el Apocalipsis

 Texto base: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén” (Apocalipsis 1:7).


Introducción

Dios nos ama mucho y su mayor interés es sacarnos de este mundo lleno de pecado. La Biblia deja bien claro que el fin del pecado y del mal ocurrirá cuando Jesús regrese a este mundo. Esa verdad se repite en más de 2.500 textos.

La oración del Padrenuestro, enseñada por Jesús, presenta esa realidad cuando dice: “Venga tu reino”. En el credo apostólico del segundo siglo después de Cristo, también encontramos la misma referencia cuando, al hablar de Jesús dice que él “está sentado a la diestra del Dios Padre Todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos”.

Desarrollo

Jesús dejó la promesa de su venida establecida y firmada en sus momentos finales de vida aquí en la Tierra. Podemos encontrarla en el evangelio de Juan, capítulo 14, en los tres primeros versículos:

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:1-3).

En el libro de Apocalipsis, Jesús es el personaje central y su regreso a este mundo es el acontecimiento más importante. Cada escena del libro de Apocalipsis apunta hacia el regreso de Jesús. Será el fin del conflicto entre el bien y el mal, momento cuando Satanás será encadenado y, después, finalmente destruido.

El primer capítulo del libro de Apocalipsis habla del momento del regreso de Jesús.

“He aquí que viene con las nubes, y todo ojo lo verá [...]” (Apocalipsis 1:7).

Por esa descripción podemos entender que nadie se quedará sin saber lo que está ocurriendo. Cada habitante del plane ta que esté vivo en ocasión del regreso de Jesús verá algo único y maravilloso.

Falsos cristos y el regreso de Jesús

¿Usted se sorprendería si yo le dijera que Satanás intentará engañar a las personas también con relación al regreso de Jesús? Lo hizo cuando Jesús vino por primera vez. Logró fomentar la ignorancia, el error y la falta de interés, lo que resultó en un pueblo tomado por sorpresa y sin preocupación por lo que estaba ocurriendo en un pesebre en Belén, señalado por una estrella.

Y el engaño no será con pequeñas señales, pero dejará a las personas perplejas. El libro de Apocalipsis dice:

“Pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso” (Apocalipsis 16:14).

Jesús alertó sobre ese engaño del diablo. Vea lo que dijo en su sermón sobre el futuro en Mateo 24:4 y 5:

“Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán”.

Existen muchas personas hoy que están afirmando ser Jesús o que hablan en nombre de él. En consecuencia, lideran iglesias en las cuales su palabra vale como si fueran la palabra de Dios mismo. Y lo más impresionante es que existen personas dispuestas a seguir esas ideas.

En la historia encontramos muchas tragedias como resultado de esos falsos cristos, como suicidios de hombres bomba y homicidios en masa, como el famoso caso de Jim Jones. Jim Jones fue el líder de una secta norteamericana en la década de 1970. Fundador de la Iglesia Templo de los pueblos, llevó a más de 900 personas al suicidio por envenenamiento.

Pablo también alertó en cuanto a ese peligro en 2 Corintios 11:14: “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz”.

Pero sus engaños y estrategias no quedarán sin castigo. El regreso de Jesús es también el momento en el cual Dios hará el acierto con el mayor enemigo de la humanidad. En otra carta, Pablo dice que cuando Jesús regrese:

“Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos” (2 Tesalonicenses 2:8-10).

Queda claro que Satanás intentará imitar la segunda venida de Cristo a esta Tierra. Aunque la Biblia presenta esa advertencia, no será suficiente para que todas las personas estén preparadas.

Usted hizo una elección muy importante: decidió estudiar la Biblia. Jesús dice que la verdad de la Biblia tiene un poder libertador. Libera al ser humano del engaño, de la falsedad religiosa, del miedo, del mal de este mundo y, sobre todo, nos librará de una vez por todas del pecado que destruye nuestra felicidad.

“Así ha de ser la venida del Hijo del Hombre”

Cuando Jesús regrese, él no vendrá como en su primera venida. Jesús mismo lo dijo:

“Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:23-27).

No hay nada de secreto en los relámpagos, ilustración usada por Jesús para decir que su regreso será público. Eso armoniza con otros pasajes de la Biblia, como el Salmo 50:3 que nos dice: “Vendrá nuestro Dios, y no callará [...]”.

En 1 Tesalonicenses 4:16, Pablo declara que: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”.

El regreso de Jesús será el acontecimiento más grande y espectacular de toda la historia de este mundo. Será algo incomparable. No existen palabras para describir con exactitud lo que sucederá.

Otros textos de la Biblia nos ayudan a entender mejor cómo será la segunda venda de Jesús.

1. En Hechos 1:11, el ángel que aparece a los discípulos que mira- ban al cielo cuando Jesús subía y regresaba al Padre, les anunció: “Los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿Por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de voso- tros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”.

Jesús vendrá en forma personal. No será como una fuerza o simplemente llevará a los salvos directamente al cielo sin que otros sepan lo que está sucediendo; lo que algunos llaman de rapto secreto.

2. Tomás, uno de los discípulos de Jesús, tuvo una experiencia para comprobar su fe y nos dio un indicio más de cómo será el regreso de Jesús. Jesús ya había resucitado y Tomás todavía no lo había visto. Aunque los discípulos dieron su testimonio, Tomás no lo aceptó en seguida. “Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré” ( Juan 20:25). Una semana después, Tomás se encontró con Jesús, quien lo invitó: “Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente” (Juan 20:27).

Jesús vendrá corporalmente. Cuando él resucitó estaba en su cuerpo. Y de esa misma manera volverá para buscar a los seres humanos fieles que deseen y elijan vivir la eternidad a su lado.

3. El libro de Apocalipsis dice que: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá [...]” (Apocalipsis 1:7).

Jesús vendrá de forma visible y todos lo verán. No habrá persona que no se dé cuenta de que Jesús está volviendo. Esa promesa vale también para los que nunca vieron nada en su vida y lo primero que verán será el regreso de Jesús.

En su primera venida a la Tierra, Jesús vino solo, en el vientre de una mujer. Pero eso no sucederá la segunda vez. Jesús nos dice que: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus esco- gidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mateo 24:31).

La segunda venida de Jesús es el punto culminante del plan de salvación que Dios trazó para rescatar a los seres humanos de las garras del mal. De la misma forma que cuando compro algo, pago y pido que lo guarden para buscarlo después, Jesús nos compró con su sangre, y quiere que seamos guardados entre sus salvos mientras él está preparando moradas en el cielo.

Día del juicio

En el regreso de Cristo, los ángeles de Dios juntarán a todos los fieles de los cuatro extremos del mundo. Ese día, también será el momento del ajueste de cuentas con Dios. En Apocalipsis 22:12, Juan escribió que en su segunda venida Jesús dirá: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según su obra”.

En aquel día no habrá excusas. La tendencia de olvidar nuestras responsabilidades se manifiesta en muchos aspectos de nuestras vidas. Cuando dos autos chocan, la mayoría de las veces se genera una disputa sobre quién es el culpable. Uno siempre quiere echarle la culpa al otro.

En muchos tribunales se hacen grandes esfuerzos para intentar inculpar a un criminal claramente culpable. Una de las excusas es decir que no puede ser responsabilizado por lo que hizo, porque cuando era niño fue abusado y por eso tiene ese comportamiento agresivo.

No está lejos de nosotros el día en que cada uno tendrá que dar cuenta de sí mismo a Dios. Delante de Dios no podemos justificar nuestras faltas ni proyectarlas en alguien. Sus argumentos para amenizar las elecciones y decisiones equivocadas no tendrán ningún valor, por más lógicos que sean.

Dios provee hoy medios para que usted pueda vencer el pecado. Él lo llama a una vida nueva aquí en la Tierra, para prepararse para el día del gran encuentro. Será un momento de mucha alegría. Un día maravilloso para los salvos. Usted debe abandonar lo que lo aparta de Dios.

Felicidad de algunos, tristeza de otros

Al hablar de ese día, Isaías nos dice que: “Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho” (Isaías 25:8).

Será un momento maravilloso de reencuentro con personas queridas: madres con sus hijos, hijos con sus padres. Personas que fueron separadas de nosotros por tragedias. Abrazos cargados de nostalgia celebrando un tiempo de paz y alegría que nunca más tendrá fin.

Pero, para los que no se entregaron, el regreso de Jesús, en vez de ser un momento de alegría y celebración, será un tiempo de llanto, angustia y miedo. La Biblia dice lo siguiente sobre el regreso de Jesús:

“Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero” (Apocalipsis 6:14-16).

La diferencia entre esos dos grupos está determinada por la aceptación o no de Cristo Jesús como Salvador. Sea parte del grupo de los que aceptan a Jesús.

Aceptar a Jesús significa

Tal vez, usted se esté preguntando, ¿qué involucra aceptar a Jesús? Son dos cosas que a partir de ahora serán parte de su vida:

1. Reorganizar su vida de acuerdo con la Santa Biblia

Jesús lo explicó en el Sermón del Monte, cuando dijo:

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” (Mateo 7:24-27).

2. Aceptar a Jesús significa obediencia a la Ley de Dios

En el mismo Sermón del Monte, Jesús continúa diciendo:

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:21-23).

Historia ilustrativa 1: “Recompensa final”

Durante una batalla, un soldado fue herido en una de las piernas. Sin embargo, continuó luchando, apoyado en una sola pierna, hasta el momento cuando la otra pierna también recibió una herida, y fue llevado rápidamente al hospital.

Todos pensaron que moriría, pero eso no ocurrió, sino que sobrevivió. Sin embargo, tuvieron que amputarle las dos piernas. Por coraje ydeterminación recibió una condecoración del gobierno.

El día de la entrega de medallas, llegó al auditorio en una silla de ruedas. Uno de los generales presentes haría la entrega de las medallas. Pero, cuando ese soldado iba recibir su premio, el general que fue su jefe y que lo había acompañado en los momentos de dolor, tomó la medalla de manos del otro general y se apresuró a colocarla en el pecho de su amigo. Después de un abrazo con lágrimas que corrieron por el rostro del general y del soldado, los presentes aplaudieron.

Ese general quería darle la recompensa, porque él había acompañado toda la lucha. Él sabía lo que significaba esa medalla para el valiente soldado.

Jesús está en el cielo hoy esperando el momento de ponerle a usted una medalla. La medalla de la salvación y de la vida eterna. Él tiene preparada para los salvos una vida nueva y perfecta. La Biblia nos anima:

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).

¿Qué hace que el cielo sea tan atractivo? ¿Será que son las calles de oro o las puertas de perlas? No, nada de eso. El cielo nos atrae porque allí podremos ver cara a cara al que nos amó tanto y que se entregó para que pudiéramos tener vida eterna.

¿Qué hace de su casa tan atractiva? ¿Los muebles? ¿Las paredes? Probablemente no.

Historia ilustrativa 2: “Atractivo del hogar”

Una madre estaba en un estado avanzado de una enfermedad terrible y fue necesario que se separara de su única hija. La niña no podía comprender el estado de salud de su madre y su enfermedad.

Fue llevada a la casa de un vecino, pero lloraba todas las noches; quería volver al lado de su madre. Y la madre empeoraba cada día. Finalmente falleció. Los familiares y amigos consideraron mejor que la niña no viera a su madre muerta. Después del sepelio llevaron a la niña de vuelta a su casa. Ella comenzó a ir de cuarto en cuarto gritando: ¡Mamá, mamá!

Cuando se convenció de que la madre no estaba más en la casa, comenzó a llorar y pedir que la llevaran de vuelta a la casa del vecino. La casa solo tenía significado para la niña con la presencia de la madre.

Conclusión

Así es el cielo. Solo tiene significado para nosotros por la presencia de Jesús. Y Jesús desea mucho tenerlo a usted en el Cielo.

Llamado

Dios está hablando a su corazón en este momento. No luche más solo. Dios quiere luchar a su lado. Él lo ama y se preocupa por su vida. Él volverá, y lo que usted tiene que hacer hoy, es decir: “Señor, quiero prepararme para vivir la eternidad a tu lado”.

Oración de entrega

Ore conmigo: Señor, tu Palabra es inspiración y aliento para nuestras vidas. Sabemos que tú estás muy triste por todo el mal que existe en este mundo. Pero, en este momento entrego en tus manos a cada hijo tuyo que está estudiando la Biblia e intentando conocer más de tu amor. Cuando regreses, queremos estar listos para que nos libres del pecado y tengamos una vida nueva a tu lado. En el nombre de Jesús. Amén.

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