El Santuario del Cielo Revelado
¿Hola, cómo estás? ¿Todo bien? El tema de nuestro estudio de hoy es una prueba verdadera de que Dios siempre cuida de sus hijos. Prepárese para este estudio pues el es sorprendente.
El pueblo de Dios pasó más de 400 años viviendo en Egipto. Allá se convirtió en esclavo trabajando sin descanso.
Dios escogió a Moisés para ser el libertador de Israel. El debería sacar esas personas de Egipto y llevarlas a Canaán. El viaje que tenía que ser corto, fue alargado, por causa de la falta de confianza del pueblo de Dios.
Ellos quedaron con miedo de avanzar porque pensaron que los recursos humanos y militares que tenían eran pocos para vencer a los enemigos. Se olvidaron que la mayor fuerza que ellos tenían venía de Dios. Por eso su viaje tardó 40 años.
Existe aquí una importante lección espiritual. Cuando Dios le pide que haga alguna cosa, no tenga miedo. Él también proveerá los medios.
Muchas verdades están siendo estudiadas aquí en este seminario y tal vez usted se esté sintiendo como el pueblo de Dios, con miedo e inseguro sobre cómo vivir de acuerdo con lo que Dios quiere. Eso sucede porque usted tan solo está mirando lo que tiene en sus manos. Y eso siempre será poco. Pero cuando usted se coloca en las manos de Dios descubre que sus problemas se vuelven pequeños y que nuestro buen Dios siempre tendrá una solución.
En esos 40 años que el pueblo caminó por el desierto como consecuencia de sus dudas. Dios le pidió que construyese un santuario en el desierto.
Dentro de ese santuario se realizarían sacrificios los cuales debían ser vistos por todo el pueblo, mostrando así la desgracia y el mal que ocasiona el pecado. De la misma manera, los rituales del santuario presentarían el precio del rescate del pecador, por el Salvador.
El santuario apunta a la realidad del pecado, a la gracia de Dios, los aspectos de juicio en los que esta envuelto cada ser humano - el fin y la destrucción del pecado y la restauración de este mundo.
Desde el primer pecado, el sacrificio de animales simbolizaba el sacrificio de Jesucristo. Los patriarcas (Abraham, Isaac, Jacob) construían altares y el santuario fue una organización de un sistema para que las personas tuviesen una ilustración de las verdades espirituales que involucran el reino de Dios y el plan de salvación.
El santuario construido en el desierto por Moisés fue sustituido después por el templo de Salomón, después por el templo de Zorobabel y finalmente por el templo de Herodes. El año 70, una profecía de Jesús con relación al templo se cumplió.
Conversando con sus discípulos, alrededor del templo, Jesús les dijo en Mateo 24:1, 2:
"Cuando Jesús salía del templo, se acercaron sus discípulos y le señalaron los edificios del templo. Y el respondió: ¿Veis todo esto? Os aseguro que no quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada".
En la época del general Tito Vespasiano, el año 70, el templo fue destruido y hasta hoy no fue más reconstruido.
El Santuario Celeste
El Apocalipsis nos presenta el templo Celestial, del cual, el templo construido aquí, en la tierra, era solo una copia, una ilustración de algo mayor. Entender mejor el funcionamiento del santuario y de todos las ceremonias nos da una comprensión más profunda del plan de salvación y del fin del mal.
En Apocalipsis 11:19 Juan tuvo una visión del santuario celestial:
"Entonces fue abierto el santuario de Dios que está en el cielo, y quedó a la vista el arca de su pacto en su santuario. Y hubo relámpagos, voces y truenos, y un terremoto y una fuerte granizada".
Juan describe algunos muebles que vio dentro del Santuario. En el texto que leímos, Juan ve el arca del pacto. En otros textos el nos dice que vio el altar y también el incensario.
El santuario de la tierra era coordinado por los sacerdotes que eran de la tribu de Leví. En el santuario celestial también existe un sacerdote.
El apóstol Pablo, en Hebreos 8:1, 2 nos presenta:
"Lo principal de lo que venimos diciendo es que tenemos un Sumo Sacerdote que se sentó a la diestra del trono de la majestad en el cielo; y es ministro del Santuario, de aquel verdadero Santuario que el Señor levantó, y no el hombre."
Los sacerdotes que actuaron en el templo en el Antiguo Testamento eran una representación del sacerdocio de Jesús en el Santuario Celestial.
En el Nuevo Testamento hay un cambio en el acceso a Dios: Ya no es mas a través de la sangre de animales o por medio de sacerdotes, sino por causa de la muerte de Jesús en nuestro lugar. cada persona que cree es constituida ahora como un sacerdote.
El Sumo Sacerdote era el líder de los sacerdotes. En el Nuevo Testamento quien ocupa esa posición es Jesús. Él es el único Sumo Sacerdote que tenemos.
El Santuario terrestre
El santuario de la tierra tenía una relación muy próxima con el celestial. Cuando Dios mandó construir el santuario le dijo a Moisés en Éxodo 25:8, 9:
"Y me harán un santuario, y habitaré entre ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño de la morada y de sus utensilios, así lo haréis".
El santuario tenía un patio, donde quedaba el altar de los sacrificios. Allí se realizaba el sacrificio de los animales cuyo olor ascendía como olor agradable al Señor, simbolizando a Jesucristo, como presenta Pablo en Efesios 5:2:
"Y andad en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a si mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en fragante aroma".
En el patio también estaba la Pila de Bronce que era para lavar. El agua que estaba dentro de la pila representa el Espíritu Santo, La Palabra de Dios y también el bautismo. Eso es lo que la propia Biblia nos dice en Juan 7:37, 39; Juan 13:10 y Juan 3:5.
En el patio estaba la tienda, que era el santuario propiamente dicho. Dentro de la tienda existían 2 compartimientos.
El primero era llamado "Lugar Santo". Al entrar, en la derecha estaba la mesa de los panes. Eran 12 panes hechos de harina, que representaban a Jesús el pan de Vida.
Del lado izquierdo estaba el candelabro de oro que tenía siete lámparas encendidas todo el tiempo. El profeta Juan en, Apocalipsis 1:12, vio el candelabro del cielo:
"Me volví para ver quien hablaba conmigo. Y vuelto vi siete candelabros de oro".
Jesús estaba en medio de los candeleros. Él es la luz que ilumina el mundo.
El pecado trajo tinieblas para los seres humanos. Sin Dios no sabemos qué hacer ni hacia dónde ir. necesitamos de ayuda y Jesús es aquel que muestra el camino y la dirección segura.
Delante del velo, que hacía la división entre el primer y el segundo compartimiento estaba el altar del incienso. Juan vio en Apocalipsis 5:8 un altar de oro delante del trono de Dios en el cielo:
"Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los 24 ancianos se postraron ante el cordero. Cada uno tenía un arpa y una copa de oro llena de incienso, que son las oraciones de los santos".
El incienso son las oraciones de los justos que llegan hasta el trono de Dios.
Así, Dios nos está diciendo que no existe ninguna oración que el no oiga. Dios sabe lo que necesitamos. Él conoce nuestras luchas y nuestros dolores. Él sabe el motivo de nuestro llanto y siempre nos extiende su mano para ayudarnos.
El segundo compartimiento del santuario era llamado "Lugar Santísimo", era el lugar más sagrado del templo. Allí estaba el arca del pacto que Juan vio. Contenía los diez mandamientos, la vara de Aarón y el maná. Sobre la tapa del arca era visible la presencia de Dios, llamada Shekinah.
Al patio entraban todos los pecadores arrepentidos; pero el acceso a los compartimientos y en especial al lugar santísimo era limitado. En el lugar santísimo el Sumo Sacerdote entraba sólo una vez al año; en el día llamado por los judíos como "Yom Kippur" que significa literalmente: Día del juicio.
Rituales del santuario
Algunos servicios se realizaba diariamente en el santuario. Acompañe la lectura de Números 28:3, 4:
"Les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis al Señor. Dos corderos sin tacha de un año, será el holocausto continuo de cada día. Un cordero ofrecerás por la mañana y otro al caer la tarde"
Dos veces al día se realizaba el sacrificio continuo por los pecados cometidos sin mala intención, lo que la Biblia llama de pecado por ignorancia.
Cada servicio simbolizaba una gran revelación del amor de Dios.
Pablo en Efesios 3:18, 19 nos habla del tamaño del amor de Dios:
"Para que, podáis comprender bien con todos los santos, la anchura y la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo, y conocer ese amor que supera todo conocimiento, para que seáis llenos de la plenitud de Dios".
La verdad, pensamos que conocemos el amor de Dios, cuando en realidad conocemos muy poco de él.
Cristobal Colón descubrió América, pero él no sabía mucho sobre el continente que descubrió. Murió sin conocer los grandes lagos, ríos, bosques y valles. Murió sin conocer todo lo que había descubierto.
Así también nosotros, descubrimos el amor de Dios, que nos alcanza para rescatar, un amor cuya altura, anchura y profundidad excede nuestra capacidad e imaginación. Ese amor es como un inmenso océano y es necesario sumergirnos en él para que podamos conocerlo aún más.
Símbolos del Santuario
El santuario presenta seis pasos fundamentales para la salvación que aparecen nítidamente en cada símbolo representado:
En la puerta del patio principal es reconocida la necesidad de salvación del ser humano;
En el altar de los holocaustos es colocada sobre el pecador la justicia de Cristo que lo hace justo, sin que el sea necesariamente justo;
En la pileta, o lavacro, la purificación de la vida es acreditada al pecador por causa de la pureza de Cristo, lo que despierta en cada persona la santificación, que significa: Crecer en Cristo cada día más, convirtiéndose hoy en mejor que ayer.
En el altar del incienso, Jesús está siempre intercediendo por nosotros.
En el candelabro de oro, el Espíritu Santo está hoy actuando en pro de la iglesia, trayendo la luz que viene de Jesús y su Palabra.
En el arca de la alianza, dentro de ella, se encuentran armoniosamente la justicia y la misericordia de Cristo.
Todos los sacrificios del Nuevo Testamento apuntan a Jesús. En Hebreos 9:9, 13 y 14 encontramos lo siguiente:
"Esto es símbolo para el tiempo actual, que indica que esos presentes y sacrificios no pueden limpiar la consciencia del adorador...Porque si la sangre de los toros, los machos cabríos y la ceniza de la becerra rociada a los impuros, santifican para purificar la carne, Mucho más! la sangre de Cristo, quien por el Espíritu Eterno, se ofreció a si mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra consciencia de las obras que llevan a la muerte, para que sirváis al Dios vivo".
¿Tal vez usted se esté preguntando matar animales no es muy violento?
El sistema de sacrificios del Antiguo Testamento enseñaba al pueblo el carácter terrible del pecado y muestra a Jesús como el único camino que puede librar al ser humano de la culpa. El pecado es una ofensa mortal contra Dios y solo la sangre de Jesús puede limpiarlo.
Jesús, el cordero y el Sumo Sacerdote
Hebreos 8:6 presenta la realidad del ministerio de Jesús:
"Pero ahora tanto mejor ministerio es el de Jesús, por cuanto es mediador de un pacto mejor, basado sobre mejores promesas".
Jesús es el único y suficiente mediador entre Dios y los hombres. Un mediador intercede por ambas partes. Jesús intercede por nosotros ofreciendo los méritos de su sangre e implorando el perdón de nuestros pecados de los cuales nos arrepentimos cuando lo aceptamos.
También intercede de parte de Dios impresionando nuestra consciencia, para que nos convirtamos a él y nuestra vida sea de acuerdo con su voluntad divina, obedeciendo a sus mandamientos.
Jesús se entregó a sí mismo, para que tuviésemos salvación.
"Porque Cristo no entró en el santuario hecho por mano de hombre, que era sólo copia del santuario verdadero, sino que entró en el mismo cielo, donde ahora se presenta por nosotros ante Dios".
En una villa en Escocia, un médico era conocido por su bondad. Después de su muerte examinaron sus libros, encontraron muchas cuentas marcadas con tinta roja, con las siguientes palabras: "Cancelado, demasiado pobre para pagar"
La esposa, que pensaba diferente de él, dijo: ¡Estas cuentas deben ser cobradas! y llevó así el asunto al tribunal. El juez le preguntó:
- ¿Esto que está escrito en rojo, es la propia letra de su esposo?
-¡Sí!- respondió la viuda.
-Entonces no existe tribunal en el mundo que pueda exigir el pago de esas cuentas, porque fue él quien escribió canceladas.
En todo momento, Cristo está intercediendo por nosotros en el santuario Celestial, cancelando la deuda de los pecados por los cuales nos arrepentimos. Él puede hacer eso, porque pagó el precio por nuestro rescate.
Hay un mensaje a ser proclamado en estos últimos días de la historia de este mundo. Lo encontramos en Apocalipsis 14:6, 7:
"Entonces ví a otro ángel que volaba por el cielo, con el evangelio eterno para predicarlo a los que habitan en la tierra, a toda nación y tribu, lengua y pueblo. Decía a gran voz: ¡Temed a Dios y dadle gloria! porque la hora de su juicio ha llegado! Y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas"
Existen tres fases del juicio de Dios.
Una sucede cuando Jesús es nuestro abogado; Él intercede mientras la conducta de cada uno de sus hijos es investigada. Él ofrece perdón, restauración y paz.
La segunda fase sucederá cuando la puerta de la salvación se cierre y el Señor vendrá para llevar a su pueblo fiel al cielo. Un tiempo para comprobar a todos los santos que Dios fue justo.
La tercera sucede con la destrucción final de los impíos. Ese es el fin de todo el mal y el pecado. Nunca habrá más muerte, nunca habrá más pecado.
Dios no quiere que usted sea considerado culpable y no sea condenado. Él quiere salvarte. Pero eso puede suceder. Una decisión debe ser tomada. No deje para mañana, pues tal vez el mañana no pueda existir.
Algunos pueden decir: No me entregue e Jesús todavía, porque no llegó mi hora. Sepa una cosa: Dios no marca el día y la hora para llamar a alguien. ¡Él llama a todos ahora! no es preciso esperar que pase alguna cosa, basta apenas que usted acepte vivir de acuerdo con su voluntad.
Otros dicen así: Hay tiempo para todo en esta vida, y el tiempo de mi entrega todavía no ha llegado. Es verdad que la Biblia habla que hay tiempo para todo, pero cuando el asunto es salvación, el tiempo es ahora:
"Porque Él dice: En tiempo aceptable te oí, en día de la salvación te ayudé. Ahora es el tiempo aceptable, ahora es el día de la salvación" 2 Corintios 6:2
Preste atención a esta invitación:
¿Usted quiere recibir la salvación que Cristo le ofrece hoy?
¿Está dispuesto a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios?
¿Usted quiere, a partir de hoy, convertirse en un adorador del Dios que hizo los cielos y la tierra?
Ore conmigo:
Señor, tu amor es profundo y sabemos de eso. Fuiste hasta el límite para salvarnos y ahora quiero entregar esta persona que está conmigo en tus manos. No tenemos tiempo que perder y sabemos eso. Con tu Santo Espíritu yo te pido que toques estos corazones, abras nuestros ojos y nos ayudes a vivir de acuerdo con tu querer. En el nombre de Jesús. Amén.
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