Jesús en el Apocalipsis
Texto base: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto” (Apocalipsis 1:1).
Introducción
Algunas personas se preocupan, se asustan, cuando leen el libro de Apocalipsis, porque presenta un conflicto terrible, una lucha que alcanza dimensiones universales, en el cual existe un villano implacable y un héroe impresionante. Por eso usted y yo estudiaremos este tema. Y, en el tema de hoy, aprenderá sobre el personaje principal, no solo de Apocalipsis, sino también de toda la Biblia.
Desarrollo
Jesucristo es el que aparece como el representante del bien. Se lo identifica por medio de 38 nombres y títulos diferentes en el transcurso del libro, como Alfa y Omega, el Cordero, el Novio. En los tres primeros capítulos, se lo menciona 137 veces y hay 250 referencias en todo el libro.
Como dijimos anteriormente, la palabra Apocalipsis significa revelar o descubrir. El primer versículo de Apocalipsis comienza diciendo: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto [...]” (Apocalipsis 1:1).
En el comienzo del libro, Jesús aparece entre siete candeleros. Esta es una imagen simbólica, que el mismo contexto de la visión cuida en interpretar: “[...] y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias” (Apocalipsis 1:20).
En los próximos estudios de este seminario, también veremos que las siete iglesias representan siete períodos del pueblo de Dios. El objetivo de esa visión es mostrar el cuidado de Jesús por sus hijos en la travesía de esta vida. Jesús no está lejos en el espacio solo mirando lo que sucede aquí en la tierra. A él le importa su vida y se preocupa por usted.
El libro de Apocalipsis describe la grandiosidad de Jesús, demostrando que ninguno de nuestros problemas es mayor que él. Vea la descripción que el libro hace de Jesús:
“Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza” (Apocalipsis 1:12-16).
El poderoso Jesús
En Apocalipsis, Cristo no aparece como débil e indefenso, mucho menos como incomprendido. El libro revela a Jesucristo como majestuoso Rey de reyes que, con su poder, abre el camino y las puertas de la salvación, colocándonos ante la presencia de Dios Padre.
En los tres primeros evangelios: Mateo, Marcos y Lucas, hay 25 menciones de que Jesús hablaba con autoridad y poder. Los tres últimos versículos del evangelio de Mateo dicen que Jesús resucitado se presentó como teniendo “todo el poder en el Cielo y en la Tierra”.
Esa es la misma realidad que presenta el libro de Apocalipsis:
- Él es el centro, el Alfa y la Omega, el principio y el fin,
- El que venció a Satanás en el cielo y lo venció nuevamente en la cruz, y lo destruirá al final del gran conflicto entre el bien y el mal;
- El que venció la muerte y vive por los siglos de los siglos. Jesús es eterno y su poder es ilimitado.
Tal vez, en este momento, cuando usted hace este seminario, su vida esté dando vueltas. Las cosas parecen complicadas. El matrimonio que soñó que sería bueno, hoy ya no lo es. Quizás sus hijos, criados con tanto amor, ahora andan por caminos peligrosos.
Sepa una cosa:
- Usted no está solo, no está sola. Jesús está a su lado.
- El poder que él tiene puede calmar su corazón, darle un sentido nuevo a su vida.
- Él lo ama mucho.
- Usted es especial a los ojos de Dios.
El Apocalipsis presenta a un Jesús poderoso, para darnos la seguridad de que nada puede separarnos de Dios y de su amor. Confíe en esto.
Tal vez, usted se está preguntando ahora: ¿qué tengo que hacer?
Necesita entregarse completamente a Jesús y permitir que él asuma el control de su vida. Nuestro futuro está en juego.
El Autor del Libro de la vida
El libro de Apocalipsis habla de algunos libros especiales que existen en el Cielo y que afectarán directamente nuestro futuro:
Apocalipsis 3:5 nos dice: “El que venciere será vestido de vestiduras blancas: y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”.
El Libro de la vida contiene los nombres de los que serán salvos. Es un privilegio que nuestro nombre esté en ese libro. Y lo más interesante es que no es Dios quien elige los nombres que serán escritos en el libro. Él llamó a cada ser humano para ser salvo y ahora cabe a cada uno querer o no que su nombre esté en ese libro.
El mismo libro aparece nuevamente en Apocalipsis 21:27 al hablar de la ciudad santa: “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solo los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero”.
Y en Apocalipsis 20:12, aparece el término: “libros”:
“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”.
Esté atento a esto: la existencia de esos libros significa que todos seremos juzgados. Hay personas que dicen así: “Dios es amor, es bondad, misericordia, por eso él no condenará a nadie, todos serán salvos. Por lo tanto, haga lo que quiera, viva como usted considera que debe vivir, al final todo estará bien”.
Tremendo engaño. Todos esos libros o registros están en conexión con el juicio de Dios para los seres humanos. Los nombres de los que serán salvos estarán escritos en el Libro de la vida; por otro lado, los nombres de quienes rechazan a Jesús no estarán allí.
Según la Biblia, solo Jesús es capaz de abrir el libro que estaba en las manos del Padre:
“Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:6-9).
Por otro lado ese libro también representa la historia de este mundo. Aquí aparece la mejor visión de la historia.
Los griegos, quienes tenían una visión pesimista de la historia, decían: Lo que ha de ser, ya fue. Pero esa no es una visión adecuada para la historia
Los existencialistas decían que la historia no tiene sentido, que todo camina hacia un desastre, que la historia camina hacia el precipicio. Albert Camus en su obra 'La Peste' cuenta la historia de la peste bubónica, pero el médico dice al final: es solo cuestión de tiempo y las ratas volverán. Este problema va a pasar. Es inevitable, no hay escape, no hay salida.
Así, el libro el libro está cerrado por dentro y por fuera; el hombre no consigue resolver el problema del propio hombre.
Por esta razón, el Digno comienza a ser buscado.
Esta búsqueda comienza en el cielo y ninguno de los ángeles, patriarcas, apóstoles; ningún rey, gobernante o príncipe; ni el diablo, ni sus demonios fueron encontrados dignos. La solución no está en manos de los ángeles, de los hombres, ni de los demonios; pero la grande investigación tuvo una gran constatación: ninguno es digno de abrir el libro, ni de mirarlo.
Apocalipsis 4:1 "Sube aquí y yo te mostraré las cosas que deben suceder"
- No las cosas que, tal vez, pueden suceder
- No las cosas que puede que acontezcan
Sino las cosas que DEBEN suceder. Esto significa que:
Quien está en el trono es Dios.
Quien gobierna la historia es Dios
Quien conduce la historia es Dios
Quien está en el control de toda la situación es Dios
En ese momento es que el Digno buscado, es encontrado.
Solo Jesús sabe quién será salvo y quién se perderá. Él puede leer los corazones y comprender quién de verdad es de él. Deje de luchar solo. Jesús puede limpiar nuestro pecado. La Biblia nos garantiza: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
Jesús puede darnos fuerza para vencer nuestros errores. Esa promesa está en Judas 1:24: “Aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría”.
Pero si nos apartamos de Jesús, entraremos en una zona de peligro. La Biblia nos dice: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).
En Apocalipsis 5, antes de que Juan viera al Cordero abrir el libro, lloró cuando el ángel le dijo que nadie era digno de abrir el libro, ni mirarlo.
"No llores" Apocalispsis 5:5
Ese llanto, es el llanto de la desesperanza. Ese llanto es el lamento del hombre moderno que se pregunta ¿Cuál es el sentido de la vida?
¿Está en el dinero, los bienes o riquezas?
¿Está en la salud?
¿Está en los logros y el éxito profesional?
¿Está en los placeres de este mundo?
¿Hacia dónde la historia se está dirigiendo?
¿Quien soy, de dónde vengo, a dónde voy?
Ese es llanto del hombre que no encuentra respuestas
Hay consuelo para ti. "No llores"
Hay consuelo porque Jesús venció.
- Él es el león de la tribu de Judá
- Él es rey de reyes y Señor de señores
No había esperanza para los seres humanos sin la presencia y la vida de Jesús. Los 24 ancianos dejaron claro por qué Jesús puede salvar a los seres humanos:
“Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9).
Jesús está de pie delante del trono.
- Sus siete cuernos demuestran que él tiene todo el poder - Es TODOPODEROSO, Es OMNIPOTENTE
- Sus siete ojos demuestran que lo ve y sabe todo - Es OMNISCIENTE
- Él tiene todo el poder,
- Él tiene todo el conocimiento,
- Él tiene las riendas de la historia
- Él venció y está llevando la historia hacia su consumación.
Y el final de la historia:
- No es una tragedia
- No es el mal venciendo al bien
- No es la mentira venciendo a la verdad
- No es la injusticia venciendo a la justicia
- No es el impío venciendo al creyente
La victoria final es de Cristo y de su iglesia. No llores porque:
- Hay esperanza
- La victoria está garantizada
- La historia tiene sentido
- Jesús está en el control.
“El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”
En el libro de Apocalipsis, el término “cordero” aparece 26 veces refiriéndose a Jesús. Cuando Juan el Bautista vio a Jesús por primera vez, declaró: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).
En el ritual simbólico del Santuario del Antiguo Testamento, el cordero era sacrificado en lugar del pecador y su sangre lo limpiaba de pecado. En el Nuevo Testamento, la Biblia nos enseña que Jesús es la realidad de cada uno de esos símbolos. Todo lo que Jesús pasó tenía una extraordinaria fuerza motivadora por detrás:
“Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre [...]” (Apocalipsis 1:5).
Fue amor. Dios es amor en su propia esencia. Jesús amaba tanto al ser humano que no podía ser indiferente a todo el sufrimiento que pasamos. El amor por nosotros es tan grande que trajo a Dios como persona a los seres humanos.
¿Entonces, qué significa que Dios está en su trono?
1. Usted puede orar victoriosamente. Si Dios reina y Cristo resucitó entones, orar tiene sentido. No hay nada más revolucionario que la oración de los santos que mueven el brazo del Dios omnipotente.
2. Usted puede evangelizar fervorosamente. Aquí está la mayor garantía de victoria en la evangelización. Entonces usted debe ir a todo pueblo, lengua, raza, tribu y nación. Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad y usted no se puede callar. Dios tiene muchas ovejas que no están en este redil, a quienes Dios quiere dar la vida eterna y que nadie las arrebatará de su mano. La salvación está en manos de Dios; entonces vale la pena evangelizar porque no hay fracaso en esta tarea.
3. Usted es constituido un Rey y Sacerdote. Tenemos un enorme privilegio. Tiene libre acceso a Dios y reinaremos con Dios por siempre y para siempre.
4. Usted debe dedicar a Él todo lo que tiene y todo lo que usted es. Poder, Riqueza, Sabiduría, Honra, Gloria y Loor debe ser dedicado a Dios. No pretenda tomar eso para usted. Recibimos todo de su mano y en su mano entregamos todo.
¿Pero qué significa que Dios se haya hecho ser humano?
Jesús vino a la Tierra para morir en nuestro lugar. La muerte que heredamos por nuestra naturaleza pecaminosa la vino a sufrir Jesús por nosotros.
Pablo nos explica en Romanos 6:23 las consecuencias que el pecado nos trae: “Porque la paga del pecado es la muerte”.
El que peca, como consecuencia, debe morir. Por desgracia, todos los seres humanos son pecadores, y cometemos pecados innumerables veces. Pecar significa que quebrantamos o incluso rechazamos los principios de Dios para nuestra vida.
No me estoy refiriendo específicamente a un tipo de pecado. No importa si ese pecado traerá mayores o menores consecuencias en la vida de los que están a su lado. El pecado siempre genera muerte.
El versículo de Romanos continúa y nos trae esperanza: “[...] mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro”.
Para que Jesús pudiera salvar al ser humano y cambiar de lugar con él, su vida tendría que ser sin pecado.
“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15).
Jesús venció y murió. Por eso, nosotros, aunque estemos derrotados, podemos vivir eternamente. Aquí está el gran plan de amor. Pablo explica: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3).
Engañados por el gran enemigo de Dios y teniendo como única opción la muerte eterna, Jesucristo nos liberó de la terrible condenación, pagando el precio con su propia vida. Recibimos así un gran privilegio de nuestro Señor Jesús: “[...] y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén” (Apocalipsis 1:6).
Relato ilustrativo: “Protagonista de la Biblia”
En el Antiguo Testamento el ser humano se dirigía a Dios a través del sumo sacerdote del Santuario, construido en la Tierra bajo las orientaciones de Dios. Ahora, por la gracia divina, a través de los méritos de Jesucristo, cada persona que cree es transformada en sacerdote, lo que le permite ir directamente a Dios.
Al leer el Apocalipsis, como también toda la Biblia, no hay ninguna duda de que Jesús es el personaje central. Jesús aparece en cada uno de los capítulos del libro de Apocalipsis exponiendo la revelación:
Capítulo 1 – Como sacrificio completo y suficiente, Jesús es el que ministra en nuestro favor.
Capítulo 2 – Jesús muestra su interés por su iglesia a través de los tiempos, reprendiendo amorosamente los errores y fortaleciéndola para las luchas.
Capítulo 3 – Como Creador de todas las cosas, él comparte su trono con cada uno de los que fueron salvos.
Capítulos 4 y 5 – Como Cordero muerto desde la fundación del mundo, Jesús es centro y razón de toda adoración.
Capítulo 6 – Es el gran Líder de la iglesia que salió victorioso y para vencer.
Capítulo 7 – Jesús es el Cordero entre la multitud de los que fueron salvos por su sangre.
Capítulos 8 y 9 – Jesús recibe las oraciones de los santos y reprime todos los poderes del mal.
Capítulo 10 – Es ángel parado sobre la tierra y el mar, anunciando que “no habrá más demora”.
Capítulo 11 – Jesús es quien recibe los reinos del mundo de parte de Dios Padre.
Capítulo 12 – Como Hijo prometido al pueblo de Dios, conquistó la muerte y subió al trono del cielo.
Capítulo 13 – Él es el Autor del Libro de la vida, el que contiene el nombre de los verdaderos adoradores.
Capítulo 14 – Es el Cordero en el Monte Sion enviando su último mensaje de misericordia al mundo.
Capítulos 15 y 16 – Es el Cordero que recibe alabanza, porque con sus juicios destruye el reino de la apostasía.
Capítulos 17 y 18 – Jesús es el Cordero que llama a su pueblo a salir de Babilonia.
Capítulo 19 – Es el victorioso Rey de reyes y Señor de señores.
Capítulo 20 – Jesús es el que sujetará a Satanás durante el milenio y quien lo destruirá al final de ese período.
Capítulo 21 – Como el Recreador del mundo, una vez más sin pecado, y quien enjugará las lágrimas de todos los ojos.
Capítulo 22 – Es el Juez que da la recompensa final y envía la última invitación a los habitantes de este mundo perdido, que camina a la destrucción.
Conclusión
Con siglos de anticipación, la Biblia profetizó en el Antiguo Testamento que el Mesías, el Salvador, nacería de una virgen (Isaías 7:14) en la pequeña ciudad de Belén (Miqueas 5:2). El Nuevo Testamento confirma que, cuando Jesús nació, esas profecías se cumplieron.
Antes de su encarnación, Jesús siempre existió junto con el Padre. Jesús mismo afirmó: “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” (Juan 17:5).
Y la muerte de Jesús, en el caso de que el ser humano pecara, ya estaba decidida antes que el pecado existiera. Dice Pedro en su primera carta, en el capítulo 1:18 al 20:
“...sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros”.
Aunque murió, la resurrección de Jesús demuestra que él tiene poder sobre la vida y la muerte, y eso nos da la seguridad y la garantía de la vida eterna.
“Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).
Llamado
"Teniendo tal perspectiva delante de nosotros, tan gloriosa esperanza, semejante redención que Cristo compró para nosotros con su propia sangre, ¿callaremos? ¿No alabaremos a Dios con voz fuerte, como lo hicieron los discípulos cuando Jesús cabalgó entrando en Jerusalén? ¿No es nuestra perspectiva mucho más gloriosa que la de ellos entonces? ¿Quién se atreve a prohibirnos que glorifiquemos a Dios, aun con fuerte voz, cuando tenemos tal esperanza, henchida de inmortalidad y de gloria? Hemos gustado las potestades del mundo venidero, y las anhelamos en mayor medida. Todo mi ser clama por el Dios viviente, y no quedaré satisfecha hasta que esté saciada de toda su plenitud". (PE, 110).
A partir de ahora, su vida puede cambiar de una vez por todas. Basta que abra su corazón a Dios y le diga: “Yo acepto a Jesús como mi Salvador”.
Jesús lo ama y quiere salvarlo. Él es el personaje principal de toda la Biblia, del libro del Apocalipsis, y quiere ser el personaje central de su vida. ¿Por qué no cierra sus ojos y habla con él en este momento? Dígale a Jesús que lo acepta. Reconozca el perdón y sienta a Dios a su lado, pues él está ahí.
Oración de entrega
Ore conmigo:
Señor, muchas gracias por haber enviado a Jesús a esta Tierra para morir en mi lugar. Mi pecado me llevaría a la condenación, pero sé que no necesito sufrir más por la condenación, porque Jesús tomó para siempre mi lugar. Entra en mi corazón. Cambia mis hábitos y transforma lo que soy. Confiados en tu salvación, te pedimos todo en el nombre de Jesús, amén.
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