La iglesia verdadera revelada

¡Hola! Bienvenido una vez más a nuestro seminario "El fin del gran conflicto". No tengo duda de que las grandes verdades que usted ha descubierto han cambiado su vida. El tema de hoy será muy importante para que usted pueda entender las demás revelaciones que el Apocalipsis tiene para mostrarle.

Durante toda la historia del pecado, encontramos a el enemigo de Dios usando las más distintas estrategias para llevar al pueblo de Dios al engaño y el abandono de la verdad. El bien y el mal luchan por el dominio y el control de cada persona.

Uno de los poderosos mensajes del Apocalipsis trata de la esperanza de que muy pronto todo ese mal llegará a su fin. Para eso, Dios levantó su iglesia para cumplir la misión de llevar la salvación a las personas que aceptan a Jesús como el Señor y Salvador de sus vidas.

La iglesia de Dios es identificada a través de la Biblia y de las profecías del Apocalipsis. Apocalipsis 12:1 dice:

"Una gran señal apareció en el cielo. Una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de 12 estrellas".

El lenguaje usado aquí es simbólico. La Biblia presenta algunos símbolos como representación del pueblo fiel de Dios y uno de ellos es la figura de la mujer. El sol representa a Cristo como Salmos 84:11 dice:

"Porque sol y escudo es Dios, el Señor...".

La luna que refleja la luz del sol, es representada por la Santa Biblia que forma la base de todas las enseñanzas de la iglesia.

La corona representa la victoria. Los vencedores son coronados y las 12 estrellas en la cabeza representan los doce apóstoles, que son la base de su iglesia aquí en la tierra. El pueblo victorioso, los descendientes de la mujer son aquellos que obedecen los mandamientos y tienen el testimonio de Jesús como Apocalipsis 12:17 nos presenta.

En el jardín del Edén, después que Adán y Eva pecaron. Ellos tuvieron que encontrarse con Dios. Junto a la pareja estaba el diablo que los había seducido y engañado.

Dios le dijo a la serpiente en Génesis 3:15
"Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y el descendiente de ella. Tú le herirás el talón, pero él te aplastará la cabeza".

Esa es la primera profecía de la Biblia. Cuando Dios menciona aquí la expresión "mujer" no se estaba refiriendo solamente a Eva, sino a su pueblo que sería enemigo de Lucifer. En Apocalipsis 12, la mujer es símbolo de la iglesia pura. La Biblia muestra un detalle más del estado de la mujer en Apocalipsis 12:2

"Estaba encinta, y clamaba con dolores, porque estaba por dar a luz".

Su estado de embarazo es sin duda, una referencia al nacimiento del libertador de la iglesia: Jesucristo. El Salvador estaba prometido desde el día en que el pecado entró en este mundo. El profeta, en Isaías 9:6 dijo:

"Porque un niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el gobierno estará sobre su hombro. Será llamado Maravilloso, Consejero, Dios poderoso, Padre eterno, Príncipe de Paz".

En la misma escena donde la iglesia verdadera está, aparece el diablo. En Apocalipsis 12:3 la Biblia dice:

"Entonces apareció otra señal en el cielo. Un gran dragón rojo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas".

Apocalipsis 12:4 muestra que el Dragón tiene un objetivo al colocarse delante de la iglesia:
"...Y el dragón se paró ante la mujer que estaba por dar a luz, a fin de devorar a su hijo en cuanto naciera".

Herodes decretó la muerte de todos los niños cuando Jesús nació. Por detrás de ese decreto estaba la astucia del enemigo para que el Hijo de Dios no cumpliese su misión de salvación en este mundo. Su plan solo no resultó porque José fue advertido por un ángel para escapar a Egipto. Y las tentativas de Satanás no acabaron allí. Jesús fue tentado a desviarse de su misión durante todo su ministerio, hasta en la cruz.

De la misma manera como el diablo intentó destruir al hijo de la mujer, el intenta destruir nuestros hijos, nuestra familia y nuestra vida. Hogares divididos, hijos perdidos, sueños rotos, padres desesperados. Todo eso tiene un autor: El dragón; que intentó destruir a Jesucristo y acabar con su misión es el mismo que causa tanto dolor y tragedias en la vida de los seres humanos.

La profecía bíblica va relatando la historia del pasado para demostrar que las promesas de Dios se cumplirán en el futuro. Jesús cumplió su misión de salvar al ser humano. Una vez más el diablo fue derrotado. Apocalipsis 12:5 nos dice que después de cumplir su misión Jesús:

"...Fue arrebatado para Dios y para su trono".

Fuga al desierto

Pero, incluso con la victoria consumada, el diablo no desistió de su plan de destruir la iglesia de Dios. Apocalipsis 12:6 continúa describiendo la lucha entre la iglesia y el dragón:

"Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten durante 1260 días".

Esa profecía habla de la persecución. La historia de la iglesia cristiana registra un período oscuro de la humanidad, cuando mucha gente fue perseguida por causa de su fe. La política y la religión se unieron y en esa época costumbres del paganismo y doctrinas humanas comenzaron a entrar en la iglesia.

La profecía indica que la iglesia verdadera de Dios no se entregaría a las mentiras, sino que escaparía al desierto. En ese período los fieles cristianos no podrían reunirse públicamente porque serían muertos.

Lo que provocó esa persecución era, la obediencia que la iglesia de Dios tenía a la Biblia. Recuerde que la mujer vestida de sol representa a la iglesia y la luna que está debajo de sus pies representa la palabra de Dios. Es la iglesia de Dios que fundamenta sus enseñanzas en la Biblia y no en tradiciones humanas.

Otros pasajes de la Biblia también presentan ese período de 1260 años en los cuales la iglesia sería perseguida:

1. Apocalipsis 11:3 y 12:6 - Menciona los 1260 días;
2. Apocalipsis 11:2 y 13:5 - El período es de 42 meses, que multiplicados por 30 días resultan en 1260 días.
3. Daniel 7:25; 12:7 y Apocalipsis 12:14 - aparece la expresión "Tiempo, Tiempos y las mitad de un tiempo", o sea, 3 años y medio, que equivale a 42 meses o 1260 días.

Al período en el cual la iglesia sería perseguida, debemos aplicar, una vez más, el principio profético de conteo de tiempo, cuando un día equivale a un año, conforme dice en Números 14:34 y Ezequiel 4:6.

No es ninguna coincidencia, pero existe en la historia un período de exactamente 1260 años de persecución religiosa, que comenzó el año 538 con el edicto de Justiniano, emperador de Roma occidental y terminó con la revolución francesa en el año 1798.

La iglesia, entonces, comenzó a perseguir a aquellos que se negaban a perseguirla ciegamente. Hubo la llamada Santa Inquisición, que impedía que las personas lean y estudien la Biblia. Eso sucedía para que las personas no se dieran cuenta de los engaños que estaban dentro de la propia iglesia.

Instrumentos de torturas fueron desarrollados para hacer sufrir a los que rechazaban las falsas doctrinas. En este tiempo la iglesia de Dios se tuvo que retirar y escapar al desierto. Solo allí, era posible vivir de acuerdo con la fe pura y genuina, eran refugios espirituales.

Ese período de persecución acabó en 1798, exactamente 1260 años después de haber comenzado. El general Berthier, al mando de Napoleón Bonaparte, invadió Roma y llevó preso al obispo de Roma, que en la ocasión era pío VI.

Ley de Dios - Todo o nada

En ese tiempo el diablo se escondió atrás de una iglesia contaminada por el error para perseguir al pueblo sincero de Dios. En la profecía de Apocalipsis 12 comprendemos que la iglesia de Dios, aunque perseguida, siempre existió y continuará existiendo hasta que Jesús regrese. Es contra esa iglesia que el Diablo ha lanzado todas sus armas.

Apocalipsis 12:17 muestra que la iglesia final de Dios tiene dos características fundamentales:
"Entonces el dragón se airó contra la mujer y fue a combatir al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús".

1. Guarda los 10 mandamientos.
2. Tiene el testimonio de Jesús el cual, según Apocalipsis 19:10 es el espíritu de Profecía.

En este punto de nuestra serie de estudios, entendemos algunas cosas muy impactantes. Muchos cristianos guardan algunos de los mandamientos, mas ese comportamiento no es lo que caracteriza al pueblo de Dios. Santiago 2:10 dice:

"Porque el que guarda toda la ley, y ofende en un solo punto, es culpable de todos".

Para Dios, o son los 10 o nada. Obedecer la ley es ser fiel a los 10 mandamientos. Si un cristiano decide ser fiel tan apenas en 9, para Dios es como si no obedeciese ninguno. Cuando el asunto es la ley, no existe medios términos.

Cuando Jesús estuvo aquí, en su sermón del monte, afirmó que no vino a la tierra para cambiar la ley, ni los detalles de ella.

"No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas. No he venido para invalidar, sino para cumplir. Os aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra, ni un punto de la ley perecerá, sin que todo se cumpla". (Mateo 5:17, 18)

No podemos decir que tenemos la misma fe de Jesús si somos contrarios a la observancia de la ley, o aceptamos la modificación de alguno de los mandamientos.

Existe una ley con 10 mandamientos que se enseñan por ahí, que no son los mismos mandamientos escritos en Éxodo 20:8-11. El mandamiento que habla sobre la adoración o veneración de imágenes de escultura, por ejemplo, fue sacado. El mandamiento que habla sobre el sábado fue alterado al domingo. Para completar los 10 mandamientos, el décimo fue dividido en dos, ambos hablando sobre la codicia.

Verdades restauradas después del desierto

La iglesia de Dios volvió del desierto después de 1798 porque muchas verdades precisan ser restauradas. Mientras ella estaba en el desierto, Dios levantó algunos hombres que buscaban la verdad y luchaban contra la iglesia y sus falsas enseñanzas.

Muchos de ellos fueron excomulgados o asesinados por la inquisición. Hoy, la iglesia de Dios trabaja para restaurar las verdades divinas en la humanidad. Esa iglesia tiene la victoria asegurada por la Santa Biblia. Apocalipsis 12:11 presenta el secreto de la victoria.

"Ellos lo han vencido por la sangre del cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron su propia vida ni aún ante la muerte".

Somos salvos por la fe en la gracia salvadora de Jesús. Es Él quien nos rescata.

En una mezquita en Jerusalén hay una inscripción que dice: "Aquel que quiere venir a mí, primero límpiese".
En cambio Cristo nos pide que vayamos a él como estamos. Él puede limpiar nuestras vidas. Él no nos limpia para que continuemos en rebelión, sino que espera nuestra fidelidad y nuestra lealtad.

El historiador romano, Suetonio cuenta la historia de un soldado que fue convocado a comparecer delante de un tribunal, el cual pidió a César que fuese con él para defenderlo. César se sorprendió con el pedido audaz, sin embargo, para demostrar su generosidad dijo al soldado:

- Enviaré alguien a su juicio para que me substituya.

El viejo soldado abrió su túnica, mostró una cicatriz que traía en su pecho y dijo:
- ¡César, cuando en un combate me di cuenta de que una lanza iba a atravesar mi cuerpo, no permití que nadie me substituyese!

Cristo no envió ningún substituto. Él dio su vida por nosotros. ¿Seremos tan ingratos de huir de nuestra responsabilidad para con él?

Así como la higuera no produce frutos para recibir méritos, sino que produce frutos porque es una higuera, Así, el cristiano no hace cosas buenas para ganar la salvación; ÉL HACE COSAS BUENAS PORQUE YA ES SALVO. Porque Cristo, ya pagó el precio de nuestro rescate y la obediencia que Dios espera sucede porque somos nuevas criaturas en Cristo.

Con base en los últimos estudios que hicimos, la Biblia nos muestra claramente cuáles son las principales características de la iglesia verdadera. Son:

1. Surgiría como una organización, después de 1260 años en el desierto, o sea, después de 1798, como nos afirma Apocalipsis 12:6 y 14;
2. Surgiría del movimiento de 1844, de acuerdo con Daniel 8:12-14.
3. Surgiría como resultado de un gran chasco que sucedería en 1844, predicho en Apocalipsis 10, de la misma manera como la iglesia surgió del gran chasco de la cruz.
4. Mantendría las verdades apostólicas como están en la Biblia porque tendría la fe de Jesús, como dice Apocalipsis 14:12.
5. Guardaría los 10 mandamientos de Dios, incluyendo el cuarto mandamiento que habla sobre el día sábado conforme Apocalipsis 12:17; 14:12; Éxodo 20:3-17.
6. Tendría el espíritu de Profecía conforme Apocalipsis 12:17 y 19:10.
7. Predicaría el mensaje de los tres ángeles del tiempo del fin, de acuerdo con Apocalipsis 14:6-12.
8. Sería un movimiento mundial, predicando a toda nación, tribu, lengua y pueblo, según Apocalipsis 10:11.
9. Enseñaría que la salvación es conseguida solamente por la fe en Cristo Jesús, pues predicaría el evangelio eterno, según Apocalipsis 14:6 y 1:5.

A pesar del profundo respeto que las personas sinceras presentes en todos los grupos religiosos merecen, tenemos que reconocer que la única iglesia que cumple esos 9 puntos es la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Tal vez usted esté pensando así: Usted lo dice porque es adventista. No, es exactamente por lo contrario. Yo soy adventista del séptimo día por causa de la verdad que la iglesia adventista predica y enseña.

Ovejas en otros rediles

La verdad debe ser llevada al mayor número de personas. Todo lo que usted oyó hasta aquí, no debe quedar apenas para usted. Compártala con otras personas. Comparta este material. Todavía existen muchas personas sinceras que necesitan oír lo que la Biblia dice:

En Juan 10:16 Jesús dijo:
"También tengo otras ovejas que no son de este redil. A esas también tengo que traer. Ellas oirán mi voz y habrá un rebaño y un pastor".

Jesús lo está invitando hoy a ser parte de su iglesia aquí en la tierra. Esa es una invitación de amor y también un enorme privilegio. ¿Y qué deben hacer los que quieren ser parte de la iglesia de Dios?

Mire el consejo del Apóstol Pedro en Hechos 2:37, 38:
"Al oír esto se dolieron de corazón, y preguntaron a Pedro y a los otros apóstoles: ¿Hermanos qué haremos? Pedro contestó: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados. Y recibiréis el don del Espíritu Santo".

El bautismo es la señal de aceptación de las verdades de Dios en su vida. Es el símbolo del nuevo nacimiento, del comienzo de una nueva vida. Esa es una decisión personal que nadie más puede hacer por usted.

Jesús entregó su vida por usted ¿y ahora que va a hacer? 
Quiero orar en este momento por usted y por su decisión:

Señor, estamos en un punto crucial en la serie de estudios sobre el Apocalipsis. Ya conseguimos identificar tu iglesia verdadera y ahora quiero entregar esta persona, que ora conmigo, en tus manos. Te pido que le des fuerzas para hacer lo correcto, abandonar las tradiciones y vivir de acuerdo con tu voluntad. 
Hoy tomamos la decisión de unirnos a tu pueblo, el cual muy pronto vendrás a recoger. Necesitamos de tu poder en nuestra vida. ¡Guíanos! En el nombre de Jesús, Amén.

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