Las promesas del Apocalipsis reveladas
Cierta vez una señora recibió la visita de un pastor. Ellos conversaron sobre muchas cosas. Ella le contó sobre su vida y cómo había encontrado a Jesús. Antes de irse, el pastor, pidió que ella le prestase una Biblia para leer un texto.
Ella le trajo un libro con aspecto de haber sido ya bastante manoseado. Pero lo que más le llamó la atención del pastor fue que en las últimas páginas de papel pegados a un trecho de la Biblia. El preguntó a la mujer qué era aquello; y ella lo sorprendió con su respuesta:
- Es que tengo miedo del Apocalipsis, por eso lo dejo cerrado.
En su sencillez, esa señora mostró una realidad: Los seres humanos tienen miedo del futuro y como el Apocalipsis habla del futuro, se convierte en un libro casi rechazado.
El libro del Apocalipsis no es un libro de tragedias; es un libro que habla sobre esperanza. Dios nos revela un futuro en el cual el mundo volverá a ser perfecto como cuando él lo hizo. Y lo que él promete hacer, lo hace. Dios no dio vuelta atrás en sus palabras y por eso, cada promesa hecha es segura. Y la Biblia tiene centenas de promesas.
Estamos acostumbrados con promesas que las personas nos hacen y después no cumplen. Y a veces, somos nosotros quienes hacemos las promesas y por muchas razones no las cumplimos. Muchas promesas son quebrantadas. Pero, eso no ocurre cuando se trata de las promesas de Dios.
Es posible que usted tenga, o ya tuvo, una caja de promesas bíblicas. En cada uno de las tarjetas existe una promesa hecha por el mismo Dios. Y cuando se sintió desanimado, tenso o pasó por alguna prueba o dificultad, sacó una tarjeta a fin de hallar encontrar el alivio de esa promesa allí escrita.
El libro de Apocalipsis es exactamente como esa cajita. Está repleto de promesas de cristo para fortalecer a sus hijos. En medio del drama del conflicto entre el bien y el mal en este mundo. Dios revela el alivio de su gracia a través de decenas de promesas. Son promesas que expresan el amor, la comprensión y el poder restaurador de Dios.
Lo más interesante es que las promesas del Apocalipsis pasan la barrera del tiempo y hablan a nuestros días, a hombres y mujeres del siglo XXI. No hay versículos escritos por un simple humano sino inspirados por Dios mismo.
Hay también advertencias que revelan el lado de la justicia de Dios. Buena parte de las promesas están relacionadas con la segunda venida de Cristo y otra parte se divide entre las promesas de fidelidad, salvación y vida eterna.
Existen promesas de recompensas, por ejemplo Apocalipsis 22:12:
“Yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para dar a cada uno según su obra”
Esa es un promesa relacionada con la segunda venida de Cristo; dice Apocalipsis 11:18:
“Se han airado las naciones y ha llegado tu ira: el tiempo de juzgar a los muertos, de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos y a los que veneran tu Nombre, pequeños y grandes y de destruir a los que destruyen la tierra”
Y dará vida eterna a los salvos. Promesa positiva para los salvos y negativa para los que se perderán.
Hablando de recompensa ¿Qué tipo de recompensa le gustaría recibir de Dios?
Haga un análisis de su vida ¿Existe algo que usted necesita cambiar o dejar de hacer?
¿Su problema es algún tipo de vicio? ¿Usted ha estado tomando decisiones peligrosas que, han colocado a su matrimonio y a su familia en peligro?
Recuerde que hoy es el momento en que Dios quiere entrar en su vida. Este estudio llegó hasta sus manos porque Dios quiere hablar con usted. Él quiere llamar su atención, hacia lo que está escrito en la Biblia. Dios quiere llevarlo a una tierra perfecta y darle una vida perfecta. Por eso la Biblia dice en Apocalipsis 2:7:
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: Al que venza, le daré a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios.”
Por causa del primer pecado, Dios, no permitió más que el hombre comiese del árbol de la vida, retirándolo del Edén. Por eso Dios hizo la promesa que usted acabó de leer. Los que venzan el mal se podrán alimentar del árbol de la vida que está en medio del paraíso de Dios. El árbol de la vida es mencionado 6 veces en toda la Biblia. Tres veces en el primer libro de la Biblia, Génesis y tres veces en el último, Apocalipsis.
Promesa de restauración
¿Usted ya imaginó la maldición que sería si fuésemos eternamente pecadores? Eso quiere decir que seríamos eternamente ciegos, paralíticos, mudos, enfermos. ¿Imaginó sufrir los terribles dolores de un cáncer eternamente? O ¿quedar eternamente postrado en una cama, sin fuerzas para levantarse, sin posibilidad de acabar con ese sufrimiento? Y ¿Un niño de un hogar pobre que pasa hambre y vive en la miseria?
Con el envejecimiento del cuerpo, sin descanso, seríamos eternamente infelices. Satanás quería todo eso y mucho más. ¡Dios NO!
De acuerdo con la promesa bíblica, los vencedores restaurados y transformados por Jesús, o sea, los salvos, es prometido que podrán comer del árbol de la vida. De esa manera, un Dios perfecto y reprobador del pecado muestra su comprensión y ternura a los pecadores y débiles, dándonos una nueva oportunidad.
Dios entiende las limitaciones que tenemos por las secuelas que el mal nos dejó.
En el momento en que Juan comienza a tener las visiones del Apocalipsis, el mismo nos cuenta en el capítulo 1:17 que:
“Cuando yo lo vi, caí como muerto a sus pies. Pero él puso su diestra sobre mí, y me dijo: ¡No temas! Yo soy el primero y el último”
En Apocalipsis 2:24 aparece otra prueba de la comprensión de Dios:
“Pero a los demás que están en Tiatira, a todo el que no tiene esa doctrina y no ha conocido lo que ellos llaman los profundos secretos de Satanás, os digo: No os impondré otra carga”
Y en Apocalipsis 3:10:
“Por cuanto has guardado mi Palabra de perseverar con paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre todo el mundo, para probar a los habitantes de la tierra”
Promesa de Ayuda
El pescador de Hemingway sirve de ilustración de las duras luchas que algunos enfrentan. EL gran escritor que tuvo una muerte trágica hace mucho tiempo, nos dejó entre sus obras famosas una titulada: El viejo y el mar.
En ella cuenta la historia de un viejo pescador, el cual, después de 84 días sin pescar nada significativo, se dispuso a intentar una vez más. Partió hacia el mar y después de tres días sin dormir, comiendo peces crudos y tomando de la única agua de la única botella que había llevado consigo, consiguió pescar el mayor pez que había pescado toda su vida.
Era tan grande que no podía subirlo al barco, entonces lo amarró junto al barco y comenzó el viaje; Pero, la sangre que salía del pez comenzó a atraer a los tiburones. Viendo su trofeo siendo atacado, el viejo decidió enfrentar a los tiburones.
Con los remos y un cuchillo consiguió matar a algunos, pero el número de ellos era cada vez mayor y la fuerza de los tiburones dio fin, luego, al enorme pez. EL viejo llegó a las playas apenas con el esqueleto y sumamente agotado.
Vivimos en una época llena de temores y pruebas. Vivir no es fácil. Cada día tenemos una nueva lucha. Quedamos felices por los peces que pescamos, los cuales a veces ni llegan a tierra firme. Estamos en medio de tiburones que son problemas que procuran destruir aquello que tenemos.
La Biblia nos advierte en cuanto a la influencia real de Satanás en nuestra vida comparándolo con un león.
En 1 Pedro 5:8 y 9 encontramos la siguiente advertencia:
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. Resistidlo firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos por todo el mundo pasan por las mismas aflicciones” (1028)
Promesa de liberación
En su lucha contra Dios, el diablo está preocupado en destruir todo lo que le pertenece a él. Incluyendo la naturaleza y sus criaturas.
En 1 Juan 3:8 dice:
“En cambio, el que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto se manifestó el hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1032)
Y 1 Juan 3:4 añade:
“Todo aquel que comete pecado, quebranta la ley, pues el pecado es la transgresión de la ley”
El pecado existe porque la ley existe. Si la ley hubiese sido abolida en la cruz del calvario, como algunas personas dicen, el pecado no existiría más.
Pero es fácil darse cuenta de que el pecado sigue existiendo, basta mirar el mundo a su alrededor y comprobar que la quiebra de los principios traen dolor y sufrimiento a los seres humanos.
Jesús no vino a la tierra a cambiar la ley. Jesús demostró para todo el universo que es posible guardar la ley de Dios; y es obedeciéndola que tenemos protección de tiburones o leones que andan a nuestro alrededor listos para destruirnos.
Cuando la persona acepta a Jesús en su vida, recibe de él la salvación y así vive de acuerdo con la voluntad de Dios.
Esa característica queda clara cuando vemos en Apocalipsis 12:17 al pueblo de Dios en la tierra que tiene 2 características:
“Entonces el dragón se airó contra la mujer, y fue a combatir al resto de sus hijos, los que guardan los mandamiento de Dios y tienen el testimonio de Jesús.”
Promesa de recompensa
Satanás odia a Dios y su ley, pues ella es la expresión del carácter de Dios. Por eso, quien vive en contra de la ley de Dios, está reproduciendo el carácter de Satanás.
Jesús dice en Juan 14:15:
“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos” (900)
Al guardar los mandamientos de Dios demostramos nuestra identificación con Cristo. Es en la hora de la prueba que la promesa de Jesús se vuelve más dulce.
Eso explica porque el diablo ataca a los que son fieles a Jesús.
En Apocalipsis 2:10 Jesús nos promete:
“…Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida”
Ese es el mayor plan de Dios para usted: VIDA ETERNA.
Cuando comprendemos que Dios espera obediencia a su ley, otro paso debe ser dado. En Hechos 2:37, 38 leemos:
“Al oír esto se dolieron de corazón, y preguntaron a Pedro y a los otros apóstoles: Hermanos ¿Qué haremos? Pedro contestó: arrepentíos, y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados. Y recibiréis el don del Espíritu Santo” (910)
Arrepentimiento representa un cambio de vida y el bautismo significa eso.
Promesa de Gracia
Puede darse cuenta que hasta las promesas de castigo en el Apocalipsis, que algunos pueden considerar negativas, revelan el amor de Dios, cuya voluntad es conducir al ser humano al arrepentimiento.
Las reprensiones y castigos prometidos por Dios tienen como objetivo corregir y curar, porque él nos ama y sabe que sin arrepentimiento no puede haber perdón.
La salvación llega para los seres humanos de gracia.
Un hombre que llegó atrasado a un encuentro con un predicador le preguntó a la puerta:
- ¿Qué tengo que hacer para ser salvo?
El viejo predicador le dijo:
- Usted llegó atrasado.
- Sí lo sé,- dijo el hombre afligido. Pero necesito saberlo.
- Ya se lo dije, usted llegó atrasado, pero no fueron minutos, sino ¡2000 años! Porque lo que tenía que ser hecho para su salvación, ya fue hecho en la cruz del calvario.
En Apocalipsis 22:17, al final del libro, encontramos una invitación:
“El Espíritu y la esposa dicen: ¡VEN! Y el que oiga, también diga: ¡VEN! Y que tiene sed y quiera, venga y reciba el agua de la vida gratuitamente”
La justicia de Jesús que es colocada sobre cada ser humano que no es justo, es representada en el Apocalipsis por ropas y vestimentas. Los que acompañan a Jesús están vestidos de ropas blancas, que fueron lavadas en la sangre de Jesús y los salvos tienen derecho de usar una esa ropa porque significa la pureza de Cristo.
Arrepentimiento y fe deben ser acompañados de cambios. En Hechos 3:19 encontramos:
“Así, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados, y vengan los tiempos de refrigerio de la presencia del Señor”
Promesa de Justicia
La paciencia de Dios tiene límites. Si no hay conversión tendrá que haber punición. El libro de Apocalipsis no muestra que 7 plagas caerán sobre el mundo y ni aun así, mucha gente se arrepentirá de sus pecados.
En Apocalipsis 2:11 Jesús nos afirma:
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venza, no recibirá daño de la segunda muerte”
Promesa de amor
Cuenta una historia que un violinista era muy pobre, pero tenía un violín que producía un sonido maravilloso. Cuando alguien le preguntó cuál era el secreto para que aquel instrumento produjese ese sonido tan maravilloso; él, tomando delicadamente el violín en sus brazos decía:
-Debe haber entrado mucha luz del sol en esta madera y como entró, ahora, sale.
El músico tenía un fuerte vínculo con su violín y sus palabras mostraban lo que él vivía. Aquello que usted recibe con amor en su vida, se contagia en contacto con otras personas.
Así debe ser con nosotros. A medida que el amor de Dios entra en nuestra vida, lo mínimo que podemos hacer es permitir que nuestra mente y corazón queden en dirección al cielo traducido en una dulce melodía de obediencia.
Es eso lo que el Señor espera de nosotros. Una respuesta de amor por el gran amor que él tiene por el ser humano.
Un día Jesús se encontró con un joven lleno de riquezas. Él quería ser salvo. En Mateo 19: 17 Jesús le dijo:
“…Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”
La consecuencia de la salvación es la obediencia y la consecuencia de la obediencia es la salvación. El apocalipsis revela que el código moral en el cual los que son salvos por la gracia deben andar es la ley de los diez mandamientos.
Usted tiene delante de sus ojos y sus pies dos caminos para andar. La obediencia a Dios o la desobediencia. Usted no está obligado a obedecer, Dios le da la libertad para elegir.
Pero los llamados bíblicos y las promesas le están mostrando que Dios le llama para ser un hijo obediente que anda en los caminos de la Palabra de Dios y los diez mandamientos. ¿Por qué no escoge ahora cuál de los dos caminos va a seguir?
Haga en este momento un acuerdo con Dios. Decida vivir feliz y en paz con él. Eso hará toda la diferencia en su vida. Oremos:
Señor, ayuda a tu hijo a ser fiel. Existen muchos caminos y peligros que este mundo coloca delante de nosotros. Tenemos un enemigo que está listo para hacernos daño y hacernos sufrir, pero queremos sostenernos en tus manos y así sentir la protección que viene de ti en nuestra vida. Bendice la decisión que acabamos de tomar. En el Nombre de Jesús. Amén.
Comentarios
Publicar un comentario