Las siete iglesias del Apocalipsis
Texto base: “Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1:4, 5).
Introducción
La mayor parte de los libros que forman el Nuevo Testamento está compuesta de cartas que fueron escritas por los apóstoles a varias congregaciones del pasado. Pero los mensajes no están aprisionados por el tiempo. Llegan hasta nuestros días. Su contenido es universal.
Existe algo que hace del Apocalipsis un libro realmente único. Es la revelación de Jesucristo, expresada en cartas enviadas a las siete iglesias situadas en Asia, con instrucciones y también mensajes proféticos aplicados a siete períodos específicos de la historia de la iglesia cristiana.
Las cartas presentan mensajes que producen el crecimiento y el fortalecimiento espiritual de quien busca organizar su vida de acuerdo con los mensajes que vienen directamente de Dios.
Desarrollo
Siete iglesias recibieron las cartas de Dios: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Existen puntos comunes en cada una de esas cartas: fueron escritas para el ángel o mensajero de cada iglesia. En cada carta, Jesús se presenta con una identificación especial, adecuada a las necesidades de ese período de la iglesia.
Por ejemplo, al escribir a Esmirna, Jesús se presenta como “El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió”. En cada carta hay un elogio que refleja las virtudes de la iglesia, con excepción de la carta a Laodicea. También hay una reprobación destinada a ayudar en el crecimiento en áreas peligrosas y problemáticas de la iglesia, con excepción de las cartas a Esmirna y Filadelfia. También aparecen en las cartas un consejo y una promesa de Dios.
Tres declaraciones aparecen en los mensajes a cada iglesia, las cuales tienen mucha relevancia e importancia para los cristianos de todas las eras.
1. “Yo conozco tus obras...” según como lo encontramos en Apocalipsis 2:2, 9, 13, 19; 3:1, 8 y 15.
2. La expresión “Al vencedor...” aparece en Apocalipsis 2:7, 11, 17, 26; 3:5, 12, 21.
3. Y “Quien tiene oídos oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias...” en Apocalipsis 2:7, 11, 17, 29; 3:6, 13, 22.
De esas tres declaraciones, surgen nítidamente tres mensajes de Dios para todas las personas en todos los tiempos y todas las épocas.
1. Dios nos conoce: Dios me conoce completamente y no puedo engañarlo. En el Salmo 139, escrito por David, los tres primeros versículos dicen: “Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos”. Dios se preocupa por usted. Todo lo que está relacionado a su vida Dios lo conoce. Él sabe cómo usted conoció este seminario. Como está su corazón. Tal vez, usted se sienta desilusionado de su vida. Su marido, que prometió amarla, hoy la abandonó. El hijo, criado con tanto amor, anda por caminos incorrectos, en el mundo de las drogas. Dios conoce sus aflicciones. Él sabe su dolor y está sufriendo a su lado y le dice: “No se desanime jamás”. Y de ahí surge el segundo mensaje de Dios en las cartas a las iglesias y que nos habla a nosotros.
Dios nos hizo más que vencedores: Cuando Dios dice “al vencedor”, está diciendo que quiere hacer de usted un vencedor. Dios no lo creó a usted para la derrota o el fracaso. En Filipenses 4:13, la Biblia nos dice “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. La mayor victoria que un ser humano puede alcanzar es recibir de las manos de Dios la vida eterna; y Dios quiere darle la vida eterna. Levante la cabeza. Si los problemas parecen muy grandes, recuerde siempre que Dios está con usted. Él tiene una solución. Pero sepa una cosa: la solución de Dios no siempre es la que usted quiere, pero siempre es la mejor. Dice el Salmo 30:5 “[...] Por la noche vendrá el lloro, y a la mañana vendrá la alegría”.
Oír la voz del Espíritu Santo: para eso debo obedecer siempre la voz del Espíritu Santo. Dios no nos abandonó en este mundo sin mostrarnos claramente cuáles deben ser nuestras elecciones y decisiones. Él continúa cuidando de todo.
Número “siete” en la profecía
Las siete iglesias que reciben las cartas fueron la primera serie de siete del libro de Apocalipsis. Las otras series son los siete sellos, las siete trompetas, las siete plagas, las siete bienaventuranzas.
La repetición del número siete nos sugiere que representa un número simbólico en el contexto de la profecía. También porque esa región hacia donde fueron enviadas las cartas tenía más de siete iglesias. Fueron elegidas solo siete por las características relacionadas a los símbolos proféticos, marcando también siete períodos proféticos de la historia de la iglesia cristiana.
Una de las iglesias que estaba en esa región era la de Hierápolis, que Pablo menciona en Colosenses 4:13, que se encontraba entre Filadelfia y Laodicea. Esa no fue elegida para recibir una de las cartas del Apocalipsis porque sus características no servirían para simbolizar un período por el cual la iglesia de Dios pasaría aquí en la Tierra.
Jesús le deja bien claro a Juan que las cartas de Apocalipsis, que revelan el fin, están dirigidas también al futuro. Vea Apocalipsis 1:19
“Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas”.
Las revelaciones de Apocalipsis llegan hasta la segunda venida de Jesucristo a la Tierra. Su venida es el gran clímax de la historia de este mundo, y también representa el fin del mal y el comienzo de una vida eterna y perfecta. Los siete períodos históricos, los cuales son repre- sentados por las siete iglesias, también terminan con el regreso de Jesús, nuestra mayor esperanza.
Las siete iglesias
1. Éfeso
La primera iglesia es la de Éfeso. Jesús la elogia en Apocalipsis 2:2 por el trabajo arduo, la perseverancia y también porque esa iglesia no toleraba a hombres malos y ponía a prueba a los que decían ser apóstoles, pero no lo eran. En varios textos del Nuevo Testamento encontramos la lucha de los cristianos en la formación de la iglesia para impedir que las doctrinas falsas entraran en la iglesia.
La iglesia de Éfeso no permitió que la mentira se mezclara con la verdad. Así debe ser nuestra posición. La Biblia es nuestra única y segura regla de fe y vida. Todo lo que la iglesia debe enseñar está contenido en este libro. Lo importante no son las opiniones de hombres o mujeres cuando estamos hablando de la verdad de Dios para este mundo.
Desgraciadamente, hoy existen muchas opiniones que están transformándose en verdades divinas en la boca de los predicadores. Esto engaña a las personas en su religiosidad. Preste atención a lo que estoy diciendo: estudie la Biblia. Busque saber por medio del texto sagrado cuál es el camino verdadero.
La reprensión dice que la iglesia había abandonado su primer amor. Ellos estaban haciendo algunas cosas que no eran del agrado de Dios. Por lo tanto, y eso se aplica a nosotros también, ellos deberían arrepentirse y volver al “primer amor”, a la obediencia, la lealtad, la simplicidad y el amor fraternal, las doctrinas que marcaron a los primeros cristianos.
La iglesia de Éfeso representa la época de los apóstoles durante el primer siglo de la era cristiana. Fue un tiempo de intenso crecimiento del cristianismo. En esa época, los cristianos llegaron a ser más o menos seis millones de fieles. Era un período de pureza y fidelidad en la doctrina y en el estudio de la Biblia.
2. Esmirna
La segunda iglesia es la de Esmirna. Esa iglesia recibe solo elogios. Jesús se dirige a ella diciendo que conocía su condición, que aunque estaba pasando por aflicciones y pobreza, era rica en la verdad.
En Apocalipsis 2:10 también se habla de un período de diez días de persecución que sufriría, del 303 al 313 d. C.
La iglesia de Esmirna marca un período de persecuciones generales. Durante los siglos I y II, los emperadores romanos trataron de exter- minar la iglesia cristiana con persecuciones. Pero el ejemplo de los mártires movía el corazón de los sinceros, los cuales se convertían, aumentando así el número de los cristianos.
Un ejemplo de esas persecuciones sucedió con Policarpo. Él fue pastor de la iglesia de Esmirna. El Estado exigía adoración a César como si fuera un Dios, pero él no lo hizo y le costó la vida.
Cuando le exigieron que renunciara a Cristo si quería salvar su vida, respondió: “Serví a mi Jesús por cincuenta años y él no me falló ni un solo día. ¿Cómo podría traicionarlo ahora?”.
Fue quemado vivo, atado a un poste en la ladera del Monte Pagus, en el año 168. Como él, otros miles se convirtieron en mártires.
Ese período termina en el año 313, con el edicto de tolerancia de Milán, firmado por Constantino.
3. Pérgamo
La tercera iglesia es la de Pérgamo. El elogio a esa iglesia es por su fidelidad al nombre de Jesús, y por no haber renunciado a su fe. La reprobación decía que la iglesia tenía personas que estaban apegadas a las enseñanzas contrarias a las de la Biblia, como la de Balaam y la doctrina de los nicolaítas.
Cuando Constantino firmó el edicto de tolerancia de Milán en 313, dando libertad de culto a los cristianos, y poco después dijo que estaba convertido al cristianismo. Con eso despertó una gratitud natural y admiración de la iglesia, hasta entonces perseguida duramente.
Pero el emperador continuó siendo el líder máximo del paganismo, al mismo tiempo que asistía a los cultos cristianos. Se involucró en los asuntos de la iglesia, ejerciendo su influencia. El 7 de marzo del 321 dictó la primera ley, haciendo obligatoria la observancia del domingo, día en que los paganos adoraban al dios Sol. Al hacerlo, esa práctica se terminó infiltrando en el cristianismo, sin tener ninguna base bíblica. Ese cambio lo estudiaremos en otro momento en este seminario “La última batalla”.
En ese período, lo que queda evidente es que Satanás intentó destruir a la iglesia de Dios con las persecuciones y las innumerables muertes que ocurrieron. Como no lo logró, hizo que la iglesia se mezclara con el Estado, introduciendo en ella a los paganos y sus ideas profanas.
Esas prácticas del paganismo dentro de la iglesia la fueron debilitando. Pérgamo se refiere a los siglos cuatro, cinco y mitad del seis de nuestra era.
4. Tiatira
La cuarta iglesia es la de Tiatira. El elogio que recibe es por el amor, la fe, el servicio y la perseverancia. La iglesia fue reprobada porque Jezabel estaba siendo tolerada dentro de ella. Esta, que se decía profetisa, estaba llevando a los miembros de la iglesia a la inmoralidad sexual y la ingestión de alimentos usados en el sacrificio a los ídolos.
Jezabel era la hija de un rey sidonio, adorador de un dios llamado Baal, y que introdujo en medio del pueblo de Dios, Israel, la corrupción religiosa y el abandono de las verdades divinas. Fue contemporánea del profeta Elías.
La misma tragedia estaba repitiéndose ahora en la iglesia de Tiatira y Dios le advierte contra los peligros que estaba corriendo por permitir que esas doctrinas falsas entraran en la vida diaria de los miembros y de las familias cristianas de la ciudad.
En el año 538, entró en vigor el edicto de Justiniano, que permitía condenar, hasta con pena de muerte, a los que no respetaran las enseñanzas del obispo de Roma.
Como sucedió con Constantino, la religión cristiana se volvió la religión oficial del imperio. Muchas doctrinas paganas entraron en la iglesia en esa época, y los cristianos influenciados por esas doctrinas, persiguieron a esa minoría que se mantenía fiel a las Escrituras.
De los siglos IV al XV muchas doctrinas pasaron a formar parte del cristianismo por la asociación entre el cristianismo y el paganismo, pero, no poseen ningún respaldo bíblico para que creamos en ellas. Algunas de esas doctrinas, además de la que presenta el cambio del sábado al domingo, son:
La oración por los muertos y después la canonización de los santos muertos; la doctrina del purgatorio; el uso de agua bendita; la inquisición; confesión de los pecados a hombres; el purgatorio; los siete sacramentos, entre otras.
Tiatira representa el período que va del siglo seis al quince: período llamado Edad Media.
5. Sardis
La quinta iglesia es la de Sardis. Aquí Jesús presenta primero la reprensión. La iglesia de Sardis tenía la fama de estar viva, pero en verdad estaba muerta. Unas pocas personas en la iglesia no se habían contaminado con la mentira y los engaños de la época y guardaban pureza. A esas personas Jesús les asegura que estarán con él vestidas de blanco, porque son dignas.
Sardis corresponde a la iglesia en el siglo XVI hasta la primera parte del siglo XVIII, cuando la verdad bíblica comenzó a abrirse camino por medio de la predicación de los reformadores.
Entre los que se levantaron estaba Martín Lutero, quién entre muchas contribuciones, presentó la idea de que el ser humano tiene acceso directamente a Dios para alcanzar el perdón de sus pecados, sin necesidad de pagarles nada a hombres para obtener el favor de Dios.
6. Filadelfia
La sexta iglesia es la de Filadelfia. La iglesia tenía poca fuerza, pero había guardado la Palabra de Dios y no negó el nombre de Jesús. A esa iglesia, Jesús no le dio ninguna reprensión.
El nombre Filadelfia significa amor fraternal. Representa la última parte del siglo XVIII y la primera del siglo XIX, período correspondiente al nacimiento de la expansión misionera y a la organización de las Sociedades Bíblicas.
En ese período se profundizaron los estudios de los libros proféticos de Daniel y Apocalipsis. Aparecen tres fechas como indicios de ese período:
- 1755: cuando ocurrió el gran terremoto de Lisboa.
- 1798: cuando se produjo el oscurecimiento del Sol y la Luna, llamado día oscuro.
- 1833: cuando ocurrió la caída de las estrellas.
7. Laodicea
Y, entonces, la última iglesia es Laodicea. Al contrario de las otras, esa iglesia no recibió de Dios ningún elogio, sino una reprensión sobre su situación, caracterizada por la tibieza. Por no ser fría ni caliente, Jesús afirma que estaba a punto de vomitarla.
Jesús dice a Laodicea: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Apocalipsis 3:19).
Relato ilustrativo antes de la conclusión: “He aquí yo estoy a la puerta y llamo”.
A pesar de la triste condición de autosuficiencia y miseria espiritual de Laodicea, Dios continúa amándola, pero como no tolera sus errores, le dirige los consejos más conmovedores y le ofrece que entre en comunión íntima con él. Para eso, Jesús dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).
Ese período de la iglesia va hasta el regreso del Señor Jesús. Y es exactamente en este período de la historia que estamos viviendo nosotros. Además de los consejos, las siete iglesias nos muestran que ya estamos a las puertas del gran encuentro con Jesucristo.
Conclusión
Él volverá y lo que más quiere en este momento es que usted abra la puerta de su corazón, porque si él se queda afuera, no existe manera de salvarse. Es solo por Jesús. No fue por casualidad que este mate- rial llegó a sus manos. Dios marcó este encuentro con usted. Hoy, él quiere entrar en su corazón y cambiar su vida.
Llamado
Él está llamando a la puerta de su corazón. Abra la puerta y deje entrar a Jesús. Jesús quiere transformar su vida, quiere ayudarlo en sus problemas, darle fuerza y sabiduría para elegir lo correcto.
Oración de entrega
Esta debe ser su decisión. Para confirmarla ore conmigo:
Señor, gracias por no dejarnos abandonados en este mundo pecaminoso. Gracias por las lecciones claras que nos has dejado en tu Palabra. Es bueno saber que tú, Señor, estás conduciendo la historia de este mundo y pronto podremos encontrarnos contigo. Yo sé que en este momento muchos corazones están escuchando los llamados a la puerta y entrego a cada uno en tus manos. Son tus hijos que están abriendo su vida para que mores en ellos. En el nombre de Jesús, amén.
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