Los siete sellos revelados
Sea muy bienvenido una vez más al seminario “Apocalipsis el Fin Revelado”
En cada estudio queda, cada vez más claro, que Dios tiene un plan para su vida. Dios te quiere dar la mayor victoria. Que es recibir la salvación. No te rindas. El vencedor en el reino de Dios es aquel que persevera y no desiste.
El estudio que haremos ahora es sobre el número siete. En el libro de Apocalipsis encontramos varias veces la referencia a ese número. De entre las muchas figuras del Apocalipsis, los siete sellos es una de las profecías que más alimentan la imaginación de las personas con relación al fin del mundo.
Muerte, sangre, espada, hambre, pestes son elementos extraordinarios para elaborar un coctel terrorista y llevar a las personas al pánico debido a las circunstancias de destrucción y violencia que estamos viviendo. Esas son expresiones usadas en el contexto de los siete sellos.
Pero, ¿Qué representan los siete sellos del Apocalipsis?
Así, como las siete iglesias, ellos representan siete períodos que la iglesia viviría desde su fundación hasta la segunda venida de Jesús a la tierra.
De la misma manera que un historiador podría decidir escribir la historia de la iglesia en 7 volúmenes, cada uno abordando una época. Dios nos reveló por anticipado las características básicas de cada período o época por los cuales la iglesia pasaría. Cada sello sería equivalente a un volumen. Al abrir cada uno de los sellos, Juan ve lo que pasaría desde los hasta el fin de la historia del mundo.
Existen dos bases sólidas para no perdernos en los símbolos del Apocalipsis:
1. Interpretación con base en otros versículos bíblicos.
2. Comparación de la revelación de Dios con la historia.
El primer sello habla de las características básicas de la iglesia del primer siglo, período de los apóstoles, y el sexto sello apunta a la segunda venida de Jesús que, finalmente acontece en el séptimo sello.
Primer sello, caballo blanco
Los cuatro primeros sellos hablan sobre caballos y jinetes. Apocalipsis 6:1 y 2 habla del primero:
“Cuando el Cordero abrió el primero de los siete sellos miré, y oí a uno de los seres vivientes decir con voz de trueno: ¡VEN! Mire y vi un caballo blanco. Su jinete tenía un arco. Le fue dad una corona, y salió vencedor, para seguir venciendo.”
Esa época de los apóstoles coincide con el período de la iglesia de Efeso. Ellos recibieron la doctrina pura de Jesús para predicar. Enfrentaron muchas luchas en un tiempo de guerra entre la verdad y la mentira, pero, en ningún momento, los primeros cristianos permitieron que la doctrina fuese manchada.
Fue un período de grandes victorias espirituales, como el día del pentecostés, cuando tres mil personas fueron bautizadas. Después ya habían 5 mil cristianos.
Otro acontecimiento de mucha importancia fue la conversión de Pablo, que era un perseguidor de la iglesia y se transformó en un predicador y autor de 14 libros de los 27 del Nuevo Testamento.
Él fue uno de los grandes responsables para que el evangelio fuese llevado a todo el mundo. Esa era la predicación en la época del caballo blanco. Y esa doctrina pura de Jesús es aquella que está estampada en toda la Biblia.
La Biblia es quien nos presenta la verdad. Hoy existen muchas opiniones personales cuando se habla de las verdades bíblicas; pero, esas opiniones no pueden quedar encima de lo que la Biblia dice. Necesitamos volver al tiempo del caballo blanco, cuando apenas la verdad era predicada, sin intereses personales o cuestiones políticas por detrás determinando en que o no la iglesia debe creer.
Segundo sello, el caballo rojo
En Apocalipsis 6:3 y 4, el segundo sello marcó un período diferente.
“Cuando abrió el segundo sello, oí, al segundo ser viviente, que dijo: ¡VEN! Entonces salió un caballo rojo brillante. Y a su jinete se le dio el poder de quitar la paz sobre la tierra, para que se matasen unos a otros. Y se le dio una gran espada.”
El color rojo y los símbolos de ese sello hablan sobre derramamiento de sangre. Ese fue un período marcado por las persecuciones del imperio romano contra los cristianos que prefirieron morir a tener que renunciar a Dios y a su Palabra.
El período de este sello comienza con la muerte del último discípulo, Juan, al final del siglo I y van hasta el año 313, cuando el emperador Constantino firma en Milán el Edicto de tolerancia. Ese es el mismo período que corresponde a la iglesia de Esmirna.
Tercer sello, caballo negro
Luego, en seguida, dice Apocalipsis 6:5, 6
“Cuando el cordero abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que dijo: ¡VEN! Miré y vi un caballo negro. Y su jinete tenía una balanza en su mano. Y oí una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Un litro de trigo por un denario y tres litros de cebada por un denario. Pero no dañéis el vino ni el aceite”
La iglesia que enfrentó luchas para mantener la pureza de sus doctrinas y que vio ser derramada la sangre de muchos fieles por no renunciar a su fe; ahora, es representada por el negro, el opuesto del blanco.
El negro representa aquí las tinieblas, por causa del pecado y del alejamiento de las verdades bíblicas. La iglesia, que era pura, se contaminó con una montaña de tradiciones y costumbres de los paganos.
Con la caída del imperio romano, la figura de los emperadores romanos desapareció y con eso surge la figura del obispo de Roma como poseedor del poder político, espiritual y social.
El período del caballo negro marca el tiempo que va hasta el inicio de la edad media.
La balanza en la mano representa el espíritu de comercio y materialismo que entraría en la iglesia. Un denario era el salario de un día de trabajo, con el cual se comprarían apenas 654 gr de trigo o menos de 2 kg (1962 gr) de cebada.
Eso es un símbolo de la gran escasez de la Palabra de Dios, prohibida en ese tiempo, que produjo hambre espiritual entre las personas. Muchas doctrinas bíblicas fueron dejadas de lado y substituidas por doctrinas paganas, en las cuales adoraban al sol y no al Dios verdadero.
En esta época, Constantino emite la ley dominical más antigua que se conoce. El instituyó por decreto el domingo como día del Señor, en vez del sábado bíblico. Pocos fieles se mantuvieron respetando la verdad bíblica.
El aceite representa el Espíritu Santo y el vino representa la sangre de Jesús derramada por los pecadores. A esos fue dad una orden para que no fuesen dañados.
Cuarto sello, caballo amarillo
En Apocalipsis 6: 7 y 8 El cuarto sello presenta el cuarto caballo y su jinete.
“Cuando el Cordero abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que dijo: ¡VEN! Mire y vi un caballo amarillo, su jinete se llamaba muerte, y el sepulcro lo seguía. Y Le fue dado poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, hambre, peste y con las bestias de la tierra”.
Hades aquí traducido por sepulcro, la verdad quiere decir sepultura. La visión del caballo amarillo simboliza el período en el cual se consumó la degradación de la iglesia cristiana. Esa degradación tuvo inicio en el período simbolizado por el caballo rojo, se acentuó con el caballo negro y se tornó terrible con el caballo amarillo.
El período histórico corresponde del año 538, con el decreto de Justiniano, hasta el año 1517, el comienzo de la reforma. Las doctrinas puras son pisoteadas cada vez más y los cristianos se unen al paganismo, persiguiendo así a quienes decidieron ser fieles a Dios y a la doctrina pura de la Biblia.
Atrás de ese proceso triste, había uno que un día se levantó contra Dios en el cielo e intentó tirar por el suelo su soberanía; también, intentó destruir su palabra y ponerse en su lugar. Lucifer se fue infiltrando lentamente en el cristianismo y promovió la sustitución de los mandamientos de Dios por mandamientos de hombres.
Quinto sello, Mártires
A partir del quinto sello no aparecen más caballos. El período de tiempo avanza y los detalles de la profecía bíblica pueden ser percibidos en la historia. Cuando Dios habla del futuro no presenta posibilidades, Él habla realidades.
En el quinto sello, Apocalipsis 6:9 al 11 dice:
“Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por la Palabra de Dios y por el testimonio que habían dado. Y clamaban a gran voz: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra? Entonces le dieron a cada uno un vestido blanco, y se les dijo que descansaran un poco más de tiempo, hasta que se completaran sus consiervos y sus hermanos que también habían de ser muertos como ellos”.
El símbolo es claro: la sangre de los que murieron por causa de su fe, los que no aceptaron el error mezclado con la verdad bíblica y derramaron su vida como un sacrificio al pie del altar. Esa sangre simbólicamente clama a Dios, como lo hizo la sangre de Abel cuando fue asesinado por su hermano Caín. Las vestiduras blancas simbolizan la dignidad de la justicia de Cristo, a las cuales ellos tienen derecho.
Pero, incluso recibiendo la victoria de Cristo, deberían descansar en la tumba un poco más, hasta que Jesús venga y les de su recompensa. El quinto sello va desde el año 1517 hasta el 1755 período cuando millares de protestantes quedaron sin vida por causa de la persecución de la iglesia Romana.
Sexto sello, señales de la vuelta de Jesús
Otros dos sellos todavía necesitan ser abiertos. Ahora es el sexto sello que comienza con señales en la naturaleza, y termina con el regreso de Jesús. Acompañe lo que dice Apocalipsis 6:12 y 13:
“Miré cuando el abrió el sexto sello. Se produjo un gran terremoto, el sol se ennegreció como un saco de cilicio, la luna se volvió toda como sangre, y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera echa sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento”.
El gran terremoto que el sexto sello habla es conocido en la historia como el (A) GRAN TERREMOTO DE LISBOA que sucedió el 1 de noviembre de 1755. (B) El oscurecimiento del sol ocurrió el 19 de mayo de 1780 poco después del terremoto. En ese día el sol desapareció, más o menos, a las 10 AM y aquella misma noche (C) la luna se volvió roja como sangre.
(D) La lluvia de estrellas sucedió el 13 de noviembre de 1833. Millares de estrellas candentes surcaron el cielo, como una lluvia. Era el cumplimiento de una profecía más.
Esos cuatro episodios dieron el inicio a la cuenta regresiva que apunta al final de la historia de este mundo. Como un cronómetro que acaba de ser apretado, poco a poco el tiempo se está acabando.
Mire como presenta Apocalipsis 6:14 el fin de la historia:
“El cielo se replegó como un pergamino que se enrolla, y todo monte y toda isla fueron removidos de su lugar. Entonces los reyes de la tierra, los grandes y los ricos, los capitanes y los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron entre las cuevas y entre las peñas de los montes. Y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escóndannos de la vista de aquel que está sentado en el trono, y de la ira del Cordero. Porque ha llegado el gran día de su ira, ¿Y quién podrá sostenerse en pie?
Delante de la segunda venida de Jesús, aquellos que se ampararon en la gracia salvadora recibirán la vida eterna; sin embargo, aquellos que rechazaron la salvación en Cristo tendrán que enfrentar las consecuencias de sus elecciones.
Dios no quiere que usted sufra más. Vea la promesa que Dios nos da en Juan 3:17 y 18:
“Porque Dios no envió a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que sea salvo por él. El que cree en él no es condenado. Pero el que no cree, ya está condenado, porque no creyó en el Nombre del único Hijos de Dios.”
Aunque solo Dios sabe el día y la hora de la venida de Jesús, podemos identificar la época. Existen muchas otras señales que nos ayudan a entender que estamos en los momentos finales de la historia de este mundo, entre ellos están:
- Guerras
- Asesinato de niños inocentes
- Naturaleza incontrolable:
- Terremotos
- Inundaciones
- Huracanes
- Aumento de la temperatura del planeta
- Enfermedades
- Falsedad religiosa
- Hambre
- Odio entre las personas
- Indiferencia y miedo
La última señal que Jesús habló que indicaría el fin del mundo es diferente de las otras.
Puedo afirmar que es una señal positiva, pues representa la predicación del evangelio. Personas sinceras de todas las partes del mundo serán alertadas para salvación y entonces vendrá el fin.
Entienda una cosa. Usted que en este momento está aquí, hace parte de esta profecía. Dios trajo hasta aquí el mensaje de salvación para que entrase en su corazón e hiciese toda la diferencia en su vida. Y yo sé que ya lo está haciendo.
Antes de abrir el último sello, Jesús interrumpe la profecía y el capítulo 7 de Apocalipsis explica quiénes son los que serán salvos. En Apocalipsis 7:2 y 3 Juan dice:
“Entonces vi a otro ángel que subía del este, y tenía el sello del Dios vivo. Clamó a gran voz a los cuatro ángeles, que habían recibido poder de dañar la tierra y el mar, y les dijo: No dañéis la tierra, ni el mar, ni los árboles hasta que sellemos en sus frentes a los siervos de nuestro Dios”
Esa señal representa a las personas que se decidieron por Jesús. Delante de las destrucciones que el mundo está presto a enfrentar, los hijos fieles de Dios serán protegidos. Ese grupo estará para siempre con Jesús en el cielo. Yo quiero mucho ser parte de ese grupo. Y Dios lo está invitando a ser victorioso y recibir el sello de él, que lo identificará como propiedad del Señor.
El séptimo sello, silencio en el cielo
El último sello es abierto y Apocalipsis 8:1 dice que:
“Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, hubo un silencio en el cielo de casi media hora”.
Ese silencio se producirá en la segunda venida de Jesús; cuando los ángeles que alaban a Dios continuamente en el cielo estarán acompañando a Jesús a buscar a sus hijos fieles aquí en la tierra.
Jesús está viniendo. Falta poco tiempo para que el ocurra el silencio en el cielo.
Y usted ¿Qué hará? ¿Se preparará para el encuentro con Jesús?
Si esa es su decisión repita conmigo ahí donde usted está esta oración:
Señor, tú tienes el control de la historia humana, decido que ahora darte también el control de mi vida. Coloco mi vida en tus manos. Cuando vuelvas quiero estar listo para estar por siempre contigo en el cielo. En el nombre de Jesús. Amén.
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