Las Naciones - Primera Parte

"Y le fue dado dominio, y gloria y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su dominio es eterno, que nunca pasará, y su reino nunca será destruido". (Daniel 7:14).

El Apocalipsis presenta las soluciones de Dios para nuestro mundo caído. 
En los últimos capítulos de la Biblia: 
- Se restablece el acceso al Árbol de la Vida, 
- Se levanta la maldición y 
- Somos readmitidos en la presencia de Dios. 

En cierto modo, el Apocalipsis es el libro de Génesis al revés, por lo que Génesis sigue siendo una clave importante para entender cómo se originaron los problemas del mundo.

Uno de los temas clave tanto en Daniel como en Apocalipsis es el gobierno del mundo, una sucesión de intentos humanos de controlar un planeta que pertenece legítimamente a Dios y al que, cuando este horrible episodio de pecado y rebelión termine para siempre, él volverá a gobernar con justicia.

El largo proceso que conduce a ese momento abarca miles de años de intentos humanos de gobernar el mundo por sus propios medios. Incluso los sistemas con los ideales más elevados han fracasado trágicamente. Gran parte de la triste historia de la humanidad a lo largo de los siglos no es más que el relato de la tragedia que estos sistemas fallidos han traído sobre la humanidad. Más aún, todo empeorará hasta que se establezca finalmente el «reino eterno» de Dios (Daniel 7:27).

I. NIMROD Y NÍNIVE

El Edén fue creado como el hogar ideal para los seres humanos. Cuando entró el pecado, Dios no tuvo más remedio que sacar a la humanidad del Jardín e impedirle el acceso al Árbol de la Vida, al menos temporalmente.

Fuera del Jardín, los humanos debían trabajar arduamente para subsistir. La vida se hizo más difícil, ya que tuvimos que convivir con el dolor y conseguir el sustento con el sudor de nuestra frente (Génesis 3:16-19). Nuestros primeros padres confiaron en que el Rey legítimo les proveería un camino de regreso al Jardín, y llevaron sacrificios a la entrada del Edén en fiel anticipación de la redención que Dios ofreció desde el principio al mundo caído.

«El huerto del Edén permaneció en la tierra mucho tiempo después que el hombre fuera expulsado de sus agradables senderos [...]. Allí iban Adán y sus hijos a adorar a Dios. Allí renovaban sus votos de obediencia a aquella ley cuya transgresión los había arrojado del Edén. Cuando la ola de iniquidad cubrió al mundo, y la maldad de los hombres trajo su destrucción por medio del diluvio, la mano que había plantado el Edén lo quitó de la tierra. Pero en la restitución final, cuando haya “un cielo nuevo, y una tierra nueva” (Apocalipsis 21:1), será restaurado y más gloriosamente embellecido que al principio» (PP, 41).

Otros, sin embargo, buscaron «soluciones» humanas para los nuevos problemas, y así nacieron las ciudades-estado con la intención de disfrutar de una vida más fácil y, tal vez, de recuperar lo que se perdió en el Edén.

Lee Génesis 10:1-12. La Biblia presenta aquí a una serie de actores políticos clave que aparecen luego en el resto de la Biblia, incluidos Nínive y Babilonia. En vista de lo que sabemos acerca del papel de esas ciudades gracias al registro bíblico posterior, ¿qué podemos deducir del texto leído?

Algunos han llegado a la conclusión de que Nimrod fue un héroe noble, muy parecido a los personajes de la mitología pagana. Sin embargo, cuando la Biblia lo describe como «poderoso en la tierra» y «vigoroso cazador ante el Señor», no se trata de un cumplido. Nimrod es grande en su propia opinión y está «ante» el Señor en el sentido de que desafía a Dios. Lo que vemos en estos textos es la propagación de la rebelión contra Dios, una rebelión que existirá hasta que sea erradicada para siempre.

¿Por qué el pecado de la rebelión contra Dios es más sutil de lo que percibimos? ¿Cómo podemos resguardarnos de este rasgo tan humano?

II. EL LLAMADO DE ABRAHAM

Génesis 10 dice que la humanidad se dividió en tierras, lenguas, familias y «naciones» (Génesis 10:5; ver también Apocalipsis 14:6). La palabra que se tradujo allí como «naciones» es goyim, que también designa a los gentiles, o paganos.

Casi inmediatamente después de la introducción de este concepto, Dios llamó a Abraham a salir de una de esas naciones para diferenciarse de ellas y de lo que representaban.

"Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. 4 Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. 5 Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron. 6 Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encino de More; y el cananeo estaba entonces en la tierra. 7 Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido. 8 Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová. 9 Y Abram partió de allí, caminando y yendo hacia el Neguev". Génesis 12:1-9. 

¿Por qué llamó Dios a Abram (más tarde Abraham) a abandonar su nación de origen?

La intención de Dios era utilizar a Abraham para establecer una nación que contrastara con los reinos humanos. No debían tener otro rey que Dios mismo. El pueblo debía ejemplificar lo que sucedería si la raza humana regresaba a su Creador. Israel fue establecido con el propósito de que fuera una bendición para «todas las familias de la tierra» (Génesis 12:3). Dios había derramado sobre ellos luz y privilegios que no se habían visto en el mundo desde, quizás, antes del Diluvio.

"É o que tenho pregado a alguns anos. “a eleição de Abraão não foi sinônimo de elitismo ou favoritismo. Antes que a pergunta seja feita: “Por que Deus faria tudo isso por uma única pessoa?”, a resposta é apresentada: “em ti serão I,. benditas todas as famílias da terra”. Abraão não foi escolhido porque era um dos favoritos de Deus. Tudo que ele recebeu deveria ser compartilhado com “todas as famílias da terra”. (p. 15). Silvano Barbosa. In Mission.

Por isso precisamos estar conscientes de que: “Ser remanescente implica responsabilidade. Não é um título para ser ostentado, mas um mandamento para ser obedecido: ser um bênção para todas as famílias da Terra”. (p. 17). Silvano Barbosa. In Mission.

"Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella. 6 Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. 7 Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos? 8 Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros? 9 Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos".  Deuteronomio 4:5-9. 

¿Qué estaba diciendo el Señor a los hijos de Abraham, a la nación que se había convertido en el cumplimiento de la promesa hecha por Dios al patriarca?

El plan de Dios no era que solo un individuo diera testimonio en su entorno, sino que toda una nación obrara unida y, en cooperación con Dios, reflejara la gloria de su carácter ante el mundo. Nota, además, que las «normas y preceptos» que Dios les había comunicado no eran lo que los hacía tan especiales, sino su fidelidad a esas normas y preceptos, como resultado de lo cual las demás naciones exclamarían: «¡Qué pueblo sabio y entendido, qué nación grande es esta!» (Deuteronomio 4:6). Por maravillosas que fueran las verdades dadas al pueblo, el hecho de que no vivieran de acuerdo con ellas y las desobedecieran acarrearía maldiciones en lugar de bendiciones, y muerte en lugar de vida.

¿Cómo se aplica hoy a nosotros, los adventistas, el mismo principio, a saber, que es necesario obedecer la verdad además de conocerla?

Cuando Dios envió a su pueblo al exilio en Babilonia, fue para ellos un momento especialmente doloroso. Abraham había sido llamado a salir de Caldea para establecer el pueblo del pacto como luz para el mundo, y ahora este pueblo era llevado allí en cadenas. Durante su cautiverio, Dios mostró a Israel lo que podría haber ocurrido si hubieran sido fieles. Nabucodonosor, el gobernante de un sistema totalmente opuesto a Dios, terminó acercándose a Cristo (Daniel 4). Al final del cautiverio en Babilonia, Dios levantó a un rey persa para que sirviera como tipo o representación de Cristo, libertara a su pueblo de Babilonia y lo devolviera a la Tierra Prometida. Aunque Ciro no era israelita, Dios lo eligió para mostrar al mundo el plan de salvación al permitir que el pueblo del pacto regresara a Jerusalén. 
¿Qué lecciones podemos aprender acerca de cómo ve Dios a la humanidad a partir del hecho de que usó a personas que no formaban parte de su pueblo para lograr sus objetivos?

III. RECIBIÓ LO QUE PIDIÓ

Según lo establecido originalmente por Dios, Israel no habría de tener un monarca humano como las otras naciones. Con el tiempo, sin embargo, la fe de Israel flaqueó y anhelaron ser como «las naciones» paganas.

"Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, 5 y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. 6 Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. 7 Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.8 Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. 9 Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos.
10 Y refirió Samuel todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey. 11 Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; 12 y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. 13 Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras. 14 Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. 15 Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos. 16 Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. 17 Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos. 18 Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día. 1 Samuel 8:4-18. 

¿Por qué los ancianos o líderes querían un rey? ¿De qué manera podemos caer en tentaciones similares?

Es importante notar que el hecho de que pidieran un rey implicaba rechazar a Dios como su gobernante. Según lo establecido, la nación debía responder directamente al Creador, y su relación con él se ponía de manifiesto, entre otras cosas, por medio del Santuario y sus servicios. Al solicitar un rey, traerían sobre sí los mismos padecimientos que experimentaban los reinos paganos: reclutamiento militar para las guerras del rey, confiscación de bienes, impuestos y otros males. Descubrirían que los poderosos tienden a gobernar para su propio beneficio, no benévolamente, como Dios.

Además, el nuevo arreglo sería permanente. Se daría a Israel lo que pidiera, pero cuando se diera cuenta de que se había equivocado, el nuevo sistema de gobierno seguiría en pie. «En ese día clamarán a mí a causa del rey que habrán elegido, pero el Señor no los oirá» (1 Samuel 8:18).

Dios conoce la debilidad de su pueblo y predijo desde el principio que Israel pediría un rey humano. Así lo hicieron, y gran parte de la historia sagrada es el relato de las consecuencias de esa decisión.

"Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores; 15 ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano. 16 Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino. 17 Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia. 18 Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; 19 y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; 20 para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel". Deuteronomio 17:14-20. 

Nota que Dios no dice: «Les daré un rey», sino que es su pueblo quien quiere uno. Dios estableció medidas de protección para cuidar a su pueblo de algunos de los males asociados con los gobiernos humanos. Sin embargo, como lo demuestra la historia de la nación y sus reyes, esas medidas a menudo fueron ignoradas.

Basta con mirar la historia de Israel después de que decidió tener un monarca para ver cuán penosos fueron los resultados para ellos bajo sus reyes. Aunque algunos de estos fueron mejores que otros, incluso los «buenos» hicieron lo malo (piensa en David y Betsabé). En muchos casos, la nación vivió bajo el gobierno de un rey tras otro que hizo «lo malo a los ojos del Señor» (ver 1 Reyes 11:6; 15:26; 16:30; 2 Reyes 3:2, etc.).

Hoy como ayer, todos los gobiernos humanos tienen algo en común: pecadores gobiernan a pecadores. En vista de ello, no debería sorprendernos que las cosas no resulten bien.

IV. LOS GOBERNANTES DE LOS GENTILES

La manera en que Dios se relacionó con Israel ilustra cómo se relacionó con la iglesia cristiana. De hecho, los errores de Israel sirvieron en muchos aspectos para prefigurar los errores de la iglesia. Lejos de poder afirmar que somos espiritualmente superiores al antiguo Israel, los cristianos hemos sido hasta hoy muy susceptibles a ceder a las mismas tentaciones.

"Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; 28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos". Mateo 20:25-28. 

¿Contra qué error advirtió Jesús a sus discípulos al establecer la obra de la iglesia cristiana?

Israel pidió un rey humano, petición que condujo a la caída moral de la nación. Los reyes se volvieron progresivamente más malvados hasta que Dios permitió que los babilonios llevaran cautivo a su pueblo como una forma de corregir su rumbo.

Algo similar ocurrió en la historia de la iglesia cristiana. Aunque no debían estructurarse como una nación pagana, cuando Constantino llegó al poder y profesó ser cristiano, los creyentes se sintieron aliviados, pues la persecución había terminado. Eso fue una bendición, pero la iglesia luego pensó que podría aprovechar el poder del emperador para su propio beneficio. Algunas importantes discusiones irrumpieron entre los cristianos del cuarto siglo. Cuando la iglesia vio que no podría resolverlas, le permitió al emperador que intervenga. Gradualmente, el obispo cristiano de la ciudad de Roma adquirió mayor protagonismo, aunque antes era un obispo superior entre iguales. El Estado comenzó a intervenir en asuntos religiosos, y una vez que el Estado tuvo un pie puesto dentro de la Iglesia, las cosas fueron de mal en peor.

Al igual que el antiguo Israel, muchos de los capítulos más oscuros de la historia cristiana son el resultado directo del compromiso de la iglesia con el mundo. Así como Israel se volvió hacia la adoración de ídolos y sus reyes se corrompieron por su apetito de poder hasta el punto de sacrificar niños a los ídolos, la iglesia adoptó gradualmente muchos de los medios y métodos de un imperio pagano hasta el punto de que muchos creyentes fieles fueron martirizados porque eran percibidos como amenazas para la Iglesia-Estado.

Dentro de tu cultura y en tu sociedad, ¿cómo pueden estas mismas tentaciones poner en peligro la integridad de tu fe?

V. LUZ PARA LOS GENTILES

Dios estableció la nación de Israel para salvar al mundo, no para condenarlo. La mayoría de nosotros nos sentimos condenados cuando somos confrontados por el comportamiento justo de alguien; así que la existencia de Israel también sirvió para resaltar el pecado y el egoísmo de las naciones vecinas. Los creyentes que viven en armonía con Dios resaltan el carácter justo de él y motivan así a otros a reflexionar. Idealmente, la vida de quienes «guardan los mandamientos de Dios» (Apocalipsis 14:12) debería ilustrar el carácter divino.

Si los israelitas hubieran actuado como debían y hubieran hecho lo que se les había indicado, las naciones paganas se habrían acercado a ellos de manera pacífica y deseosas de saber más acerca de ellos y de su Dios. Trágicamente, como demostró el cautiverio en Babilonia, estas naciones vinieron a ellos en son de guerra.

El máximo exponente del carácter de Dios fue Jesús, el único ser humano que ha revelado a la perfección cómo es Dios. Pero su ejemplo perfecto, que ciertamente produjo convicción en los corazones, tenía la intención de ser una invitación (ver Juan 3:16-21).

El propósito divino para el establecimiento de la nación de Israel fue el mismo que para la iglesia: él anhela que su pueblo atraiga a los pecadores a Cristo. El llamado del mensaje de los tres ángeles proclamado por su iglesia no se dirige a unos pocos elegidos, sino a «toda nación y tribu, lengua y pueblo» (Apocalipsis 14:6). Apocalipsis 18:1 predice que toda la Tierra será iluminada con la gloria de Dios antes del regreso de Cristo.

¿Qué nos enseñan los siguientes pasajes acerca del papel que Dios quiere que su pueblo cumpla en el mundo? ¿Cómo podemos aplicar estos principios a nosotros mismos?

"Ahora, pues, yo te ruego que sea magnificado el poder del Señor, como lo hablaste, diciendo: 18 Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos. 19 Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí. 20 Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho. 21 Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra". Números 14:17-21.

"Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones". Isaías 42:6

"Dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra". Isaías 49:6.

"Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento". Isaías 60:3

"Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. 2 Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.3 Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. 4 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas". Apocalipsis 18:1-4.

Lee nuevamente en Apocalipsis 18:1-4 el llamado de Dios a su pueblo para que salga de Babilonia. ¿Cómo sucederá eso? En otras palabras, ¿cómo podemos nosotros, como iglesia que no está en Babilonia, ser utilizados por Dios para llamar a su pueblo que todavía está en ella?

CONCLUSIÓN

«Poco a poco, primero solapadamente y a hurtadillas, y luego más abiertamente, a medida que aumentaba su fuerza y ganaba el control de las mentes de los hombres, “el misterio de la iniquidad” hizo progresar su obra engañosa y blasfema. De un modo casi imperceptible las costumbres del paganismo penetraron en la iglesia cristiana. El espíritu de transigencia y conformidad fue coartado por algún tiempo por las terribles persecuciones que sufriera la iglesia bajo el régimen del paganismo. Pero cuando la persecución cesó, y el cristianismo entró en las cortes y palacios, la iglesia dejó a un lado la humilde sencillez de Cristo y de sus apóstoles por la pompa y el orgullo de los sacerdotes y gobernantes paganos, y sustituyó los requerimientos de Dios por las teorías y tradiciones de los hombres.

»La conversión nominal de Constantino, a principios del siglo cuarto, causó gran regocijo; y el mundo, disfrazado con capa de rectitud, se introdujo en la iglesia. Desde entonces la obra de corrupción progresó rápidamente. El paganismo que parecía haber sido vencido, vino a ser el vencedor. Su espíritu dominó a la iglesia. Sus doctrinas, ceremonias y supersticiones se incorporaron a la fe y al culto de los que profesaban ser discípulos de Cristo» (CS, 47, 48).

En línea con la pregunta que aparece al final del miércoles, ¿no corremos todos el peligro, sobre todo cuanto más tiempo estemos aquí, de cambiar «la humilde sencillez de Cristo y de sus apóstoles» por la pompa, el poder, los elogios y las tentaciones del mundo? Si pensamos que no es así, nos engañamos a nosotros mismos.

Puede que no estemos en Babilonia, pero ¿cuánto de ella puede haber en nosotros? ¿Cómo podemos detectar este problema y corregirlo?

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